11 de junio 2003 - 00:00

Kirchner irá de campaña con Solá

A 19 días de asumir, mañana Néstor Kirchner pisará el Gran Buenos Aires por primera vez desde que Eduardo Duhalde le traspasó la banda presidencial. Lo hará para apuntalar el lanzamiento de la campaña por la reelección de Felipe Solá.

Clausurado su «road show» internacional -Felipe González, Colin Powell, Lula Da Silva en tres días-, Kirchner se internará mañana en La Matanza, escoltado por Solá y uno de los primeros aliados que el santacruceño ató en Buenos Aires, el jefe matancero Alberto Balestrini.

De esta manera, casi tres semanas después de llegar al gobierno, el santacruceño visitará la provincia que mayor caudal de votos le aportó en la elección del 27 de abril pasado, turno que en definitiva le allanó el camino a la Presidencia.

Hasta ahora, Kirchner paseó por Formosa y por Santa Fe -ambas PJ-y aterrizó en Entre Ríos y en San Juan -opositoras-para resolver con dinero fresco conflictos docentes. Sin computar Santa Cruz (adonde regresa los fines de semana), Buenos Aires será la quinta provincia que visita el Kirchner presidente.

La excusa será uno de los temas que Solá propone como eje de su campaña electoral: la cuestión productiva. Mañana a las 18, el juarense Rafael Magnanini, ministro de Agro y Producción, juntará un batallón de empresarios en la Universidad de La Matanza para anunciar un plan de créditos.

Hasta allí llegará el Presidente luego de recorrer algunos barrios de La Matanza, según la agenda que, ceremonial, les faxeó a los bonaerenses, quienes igual temen que el sureño, que acostumbra sorprender con viajes espasmódicos, cambie de rumbo y los deje solos en el altar.

En esta etapa, el tono que el felipismo quiere imprimir a la previa electoral es
« institucional». Giras del gobernador, en lo posible acompañado por Kirchner, exponiendo cuestiones de gobierno y no los clásicos actos multitudinarios con choripán, bombos, micros y cotillón.

El estilo histórico, en la medida en que los datos sigan siendo dulces para el PJ oficial,se dejará para el último tramo: los treinta días previos a la elección del 14 de setiembre.

Esa es la mecánica que hasta ahora perfiló Solá junto con el trío de sus escuderos más fieles: su cuñado
José María «Toco» González Fernández; el ministro de Gobierno, Federico Scarabino; y el jefe de Gabinete, Florencio Randazzo. Con ellos, diseño la línea campaña en torno a la seguridad, producción y saneamiento financiero de la provincia.

La presencia del Presidenteno es menor.
Solá todavía no pudo desentrañar cuál será la actitud de Hilda Chiche Duhalde cuando vuelva de su retiro europeo: no sabe si la ex primera dama hará campaña con él, si seguirá una hoja de ruta propia o si se llamará a silencio.

«Nosotros arrancamos la campaña con giras institucionales de las que no puede participar Chiche. Después, cuando ella venga, vemos qué es lo que quiere hacer»,
explicó ayer un felipista que relativiza la trascendencia de subir a la ex primera dama a los palcos.

Ese ítem está incluido en la agenda que tenían previsto analizar anoche en una cena que Solá había convocado en La Plata, pero que se replanteó con otra fecha y escenario: por algunas ausencias anunciadas, se realizará hoy casi con seguridad en la sede porteña del Banco Provincia.

Con Kirchner a su lado, el gobernador
compensa la eventual ausencia del matrimonio Duhalde o, intencionalmente, espanta de su lado a sus vecinos de Lomas de Zamora. En rigor, lo admitan o no públicamente, Solá y Kirchner se necesitan mutuamente para esfumar el estigma Duhalde.

Al margen de ese interés compartido, el Presidente quiere devolver al gobernador el respaldo que éste le ofrendó en las semanas previas al 27 de abril.

Kirchner también está en deuda con Balestrini: fue el matancero quien, con el aporte del PJ de Buenos Aires, montó el show de cierre de campaña del santacruceño en el Mercado Central. Dicen que Balestrini llevó más de 50% de los 30 mil aplaudidores que esa noche vitorearon al ahora presidente.

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