14 de julio 2003 - 00:00

Kirchner le reclamó a blair reabrir el tema Malvinas

El presidente Néstor Kirchner y el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, anticiparon en un día su primera reunión en el marco del encuentro de líderes de la tercera vía que se lleva a cabo en Londres. En un diálogo de casi media hora, Kirchner propuso volver a «trabajar y discutir» sobre la soberanía de las islas Malvinas, así como sobre los permisos de pesca que emite el Reino Unido en la zona. Sin definiciones en éstos y otros temas, ambos quedaron en volver a encontrarse hoy. En tanto, Luiz Inácio Lula Da Silva evitó referirse a la voluntad de Kirchner de diferenciar ambas gestiones, en particular en lo que hace a las relaciones con Estados Unidos y el FMI, demasiado cercanas en el caso de Brasil, según el santacruceño. Estas diferencias hicieron que Kirchner y Lula buscaran limitar sus contactos. La polémica sobre la reciente invasión angloestadounidense a Irak -cuyas derivaciones complican en estos días a Blair- centró buena parte de los debates.

Kirchner le reclamó a blair reabrir el tema Malvinas
Londres - Néstor Kirchner le dijo anoche a Tony Blair que quiere que los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña discutan sobre soberanía en Malvinas y el negocio de la pesca.

«Hay que trabajar y discutir sobre eso», sonrió, lo que en él es casi un tic. «Sí, hay que trabajar y discutir», le dijo.

Ante el intento de cambiar de tema, Kirchner explicó a Blair que era de la Patagonia y que había vivido la guerra del '82 con emoción. Aprovechó y hasta le contó que había estado preso, como una forma de completar la presentación.

Blair y Kirchner habían compartido una cena con los demás jefes de Estado de la llamada tercera vía en uno de los vigilados salones del Pennyhill Park Hotel. Como el tema único de la comida fue la guerra en Irak con agitadas discusiones entre los mandatarios de Polonia y Hungría -jugados a favor de los EE.UU. y los de Canadá y Alemania, más independientes del bando aliado- ni Kirchner ni Lula abrieron la boca. Era cuestión ajena y para qué decir nada, menos cuando el canadiense Jean Chrétien explicó que su actitud de no mandar tropas al frente le había mejorado la imagen. Blair, que está en el peor momento, lo miró con gesto enojado y sin palabras.

Kirchner, en el café posterior a la cena, le sacó tema al premier inglés, quien le desarrolló una curiosa teoría: «Tengo 30 por ciento del partido en contra y estoy gobernando. Para un partido laborista es muchísimo. Somos la oposición siempre y gobernar con ese apoyo es un milagro».

Sobre Irak, le informó Blair que lo más importante es que se instaló un nuevo gobierno y que ahora recién se podrá cumplir la demanda de muchos países sobre que se haga cargo la ONU de la situación.

Eso recogía la discusión en el nivel de los asesores que elaboran el documento final que reclaman que cualquier intervención futura en otro país se haga con la autorización de la ONU. Ganó la posición del bloque alemán, al que contribuyó la Argentina que impone ese método, ante los duros como Gran Bretaña, que en realidad busca convalidar lo ya hecho.

Blair conoció en ese diálogo a quien será el nuevo embajador en Londres, Federico Mirré, quien trabajó con el actual representante Vicente Berasategui -el verdadero «sherpa» o baqueano que acompaña al Presidente- para respaldar la tarea de quien figura como asesor formal de Kirchner, su esposa Cristina Fernández.

El estilo de la primera dama cosechó, quizá comprensiblemente, en el premier alemán, quien la elogió por el discurso en el cual ella defendió la inclusión de una cláusula en el documento que reclama ayuda a los pobres.

El círculo aumentó cuando se sumó el primer ministro chileno, que había sido el primero en tomar la palabra en la sesión de hoy de la cumbre. Fue para anunciarle a Kirchner que hoy será el primer orador en la ronda de la mañana. El Presidente, como se dijo, es un invitado de última hora y trae un discurso genérico, no monográfico con tema específico, que quiere acuñar como su mensaje al mundo. Tendrá el mismo tono que sus pronunciamientos en el país con promesas de respetar las leyes y pidiendo ayuda para poder ayudar a los que dicen que necesitan ayuda.

Antes de desconcentrarse el grupo, Blair y Kirchner se prometieron otro encuentro para hoy a la mañana. En ese momento tendrá la oportunidad de entregarle el regalo que le trajo de Santa Cruz, un par de ponchos para Blair y señora que anoche guardaba celosamente el secretario Daniel Muñoz, víctima de una seguridad pasmosa que reclama pases y pasaportes en cada habitación y que hace imposible mirar el maravilloso jardín del Pennyhill sin sentirse mirado por largavistas desde un tejado o desde un arbusto que camufla a un comando con cara de perro.

• Besamanos


Antes Néstor Kirchner había debutado en las grandes ligas al ingresar en cuarto lugar al besamanos de entrada al cóctel para los 14 jefes de Estado identificados con la llamada tercera vía -una versión británica de la socialdemocracia-, que le ha robado el escenario a la Internacional Socialista. Blair fue recibiendo por orden de antigüedad en cargo a los presidentes y primeros ministros -la precedencia de los primeros le permitió a Kirchner escapar de la cola por ser el más joven y saludar a Blair antes de que el alemán Gerhard Schröder o el sueco Goran Persson-, dos de las estrellas principales del encuentro.

El primero, claro, fue el chileno Lagos que precedió a Kirchner en el cruce de frases. El premier británico lo felicitó por haber llegado al gobierno y le dijo que esperaba aprovechar los consejos del santacruceño en el encuentro. Kirchner, acompañado por su esposa, le agradeció la invitación y dijo que esperaba le fuera útil a él estar allí.

Tras los saludos y las fotos individuales, de a dos y en conjunto familiar, los mandatarios y sus acompañantes fueron invitados a un cóctel en mesas sentados en el jardín que permite ver un hermoso campo de golf que tiene como centro al hotel y los pabellones o habitaciones donde se alojan los invitados. A Kirchner le tocó sentarse junto a Lula Da Silva y a Ricardo Lagos, y Blair permaneció un rato con ellos escuchando el cruce de frases de circunstancia. El premier británico había estado ya varias veces con Lula y con Lagos en la conferencia de la tercera vía y se dijo de nuevo ansioso por escuchar las opiniones del argentino. Kirchner se hizo acompañar también por un intérprete y en mesas más alejadas estaban los embajadores Vicente Berasategui y Federico Mirré, asesores de Kirchner en esta cumbre.

Terminado el cóctel los mandatarios pasaron a una sala donde les tenían preparada una mesa con lugares prefijados donde se realizó la primera reunión de la cumbre. Consistió en la exposición por parte de los siete jefes de Estado y de gobierno que han fundado esta corriente política que insiste en convertirse en la internacional de la centro-izquierda de los siete temas distribuidos hace meses y que los expositores se traían bien aprendidos. Son los temas de la agenda de la tercera vía que creen Blair y sus asociados que les asegurarán la permanencia en el poder: 1) adaptar los servicios públicos a la era del consumidor; 2) salvar el sistema de bienestar ajustando la educación, las jubilaciones y la salud de la bancarrota en que han caído al caer las previsiones de ciclo de vida sobre las cuales fueron creadas en el siglo XX; 3) reformar el sistema científico para que se trasladen sus hallazgos al gran público; 4) establecer nuevas reglas de juego sobre inmigración para evitar la discriminación; 5) capacitar a los trabajadores para una mayor identificación con las empresas y a la creación de riqueza; 6) atacar las causas del crimen y el desorden social; 7) mejorar el medio ambiente.

Claro que Kirchner, que fue invitado a destiempo y de apuro a esta cumbre cuando se conoció que había ganado la presidencia, se viene sin tema, lo mismo que Lula, que además ha llegado criticándola a la cumbre. «No podemos reemplazar las utopías sobre las que nació la izquierda», dijo el sábado en un artículo en «The Guardian». «No somos de la tercera vía», le hizo decir a su acompañante y asesor Marco Aurelio García al llegar a Londres.

En la mañana de hoy habrá un desayuno con Lula y Lagos al que seguirá -se espera- algún contacto de prensa. Seguirán las reuniones de la cumbre con nuevas rondas, la suscripción del documento final y de nuevo las fotos que quiere distribuir por el mundo Blair para demostrar que no está golpeado por la crisis de su gobierno.

Por la tarde regresa a Londres donde lo esperan Rafael Bielsa (llega hoy junto a Jorge Taiana) y José Pampuro (llegó anoche) que está de paso a Chipre. Todos irán al cóctel a la embajada dedicado a las celebridades argentinas que viven aquí. La estrella será la médica Julia Polak, del Imperial College (y hermana del dirigente alfonsinista Federico Polak) que será en pocos días distinguida con el cargo de Dama del Imperio Británico, una distinción poco usual para una mujer y extranjera.

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