10 de diciembre 2003 - 00:00

"Kirchner no recibe a políticos." Cree que 20 años no son suficientes

Raúl Alfonsín aprovechó la algarada por los 20 años de democracia que se recuerdan hoy para quejarse de que el actual presidente no recibe a dirigentes políticos -es decir que no lo recibe a él- porque la Casa de Gobierno está llena todos los días de profesionales de la política.

El ex presidente dijo estar «sumamente preocupado» porque Néstor Kirchner, desde que asumió el poder, evita entrevistarse con dirigentes mientras presta atención a otros sectores sociales.

En una entrevista con corresponsales extranjeros en Buenos Aires, Alfonsín recordó que Kirchner, desde que asumió, el 25 de mayo último, se entrevistó con Madres de Plaza de Mayo, con dirigentes piqueteros y con empresarios, entre otros sectores. « Pero no tiene diálogo con los políticos, y eso me tiene, a mí y a muchos más, sumamente preocupado», enfatizó.

No obstante, rechazó la posibilidad de que Kirchner tenga el «sueño juvenil» de que «los partidos políticos no sirven para nada. No creo que esto sea así», indicó Alfonsín.

También manifestó su agrado por la «defensa de la dignidad nacional» en las negociaciones que llevó a cabo la Argentina para reprogramar la deuda con los organismos financieros internacionales. Por último, consideró que se debe tener «paciencia» ante la crisis que afecta al país: « Nadie puede esperar una solución de la noche a la mañana», sostuvo.

• Recomendación

Alfonsín, al mismo tiempo, le recomendó al presidente Kirchner que «tenga cuidado» con las conspiraciones de los sectores de derecha que « son muy poderosos» en el país.

El ex mandatario resaltó que «
Kirchner se tiene que dar cuenta de que la derecha es muy fuerte y que la clase media alta de este país es veleidosa y derechosa». « La derecha en la Argentina es el establishment refugiado en la especulación financiera, pero falta un partido conservador lúcido», aseguró Alfonsín.

También negó que Eduardo Duhalde «
sea un conservador popular», tal como ha sido definido por algunos sociólogos y defendió su gestión de gobierno (enero 2002 - mayo 2003).

Alfonsín
también elogió que Roberto Lavagna « supo frenar a esa señora del FMI (en referencia a Anne Krueger, su vicepresidenta), pero alertó que «tampoco hay que ser triunfalistas». « La deuda externa es impagable y es necesario que también el FMI haga una quita», aseveró Alfonsín.

El ex presidente dijo apoyar la reanudación de los juicios a los represores de la dictadura que alienta el gobierno de Kirchner, aunque en su opinión, «
el Congreso no podía sancionar la nulidad de las leyes de amnistía», que fueron dictadas por Alfonsín entre 1986 y 1987.

«
Sólo un loco puede pensar que durante mi gobierno se podía citar a 1.500 oficiales ante la Justicia», aseveró Alfonsín, al defender aquellas leyes de perdón. Pero, a modo de defensa, Alfonsín recordó que en Italia, el líder comunista Palmiro Togliatti tuvo que firmar la amnistía para los fascistas al término de la guerra, cuando era ministro de Justicia de la flamante república. El presidente francés (François) Mitterand « también tuvo que amnistiar a quienes cometieron atrocidades durante la guerra de Argelia», afirmó Alfonsín. El ex mandatario, por último, re-saltó que « Fidel Castro se portó extraordinariamente bien» durante la transición chilena, cuando Alfonsín viajó a La Habana como uno de los mediadores de la Internacional Socialista. Según recordó Alfonsín, pudo convencer a Castro de que apaciguara a los grupos guerrilleros que combatían por las armas al ex dicta-dor chileno.

En ese repaso de los procesos de transición democrática en América latina, Alfonsín se quejó de que «
no ha avanzado mucho en los derechos democráticos» durante las últimas dos décadas, porque no ha podido resolver su déficit en materia de pobreza y educación. « América latina no es la región más pobre del planeta, pero sí donde existe la mayor brecha social», afirmó.

Criticó también «
la globalización antisolidaria, que generó más pobreza en la región» y elogió que los pueblos latinoamericanos « pidan más democracia, en vez de soluciones autoritarias o las recetas neoliberales, pese a ese estado de empobrecimiento».

«
La democratización de América latina está muy lejos de cumplimentarse debido a las enormes deudas de la democracia en materia de pobreza o de educación», enfatizó Alfonsín durante una conferencia con los corresponsales extranjeros en Buenos Aires.

«
La democracia no es la libertad del rasero y que no haya ciudadanos en las calles», enfatizó el ex mandatario.

• Ironía

El ex presidente argentino admitió que resolver este déficit de las democracias latinoamericanas llevará tiempo e ironizó que «será algo que verán mis biznietos».

Alfonsín
aseguró que Domingo Cavallo « destruyó al país con la convertibilidad, al bajar los aranceles de importación y al desfinanciar el sistema de pensiones y de salud» durante la década del '90.

«
Estas medidas tuvieron una importancia fatal», afirmó Alfonsín, quien, por el contrario, defendió el Pacto de Olivos que firmó con el ex presidente Carlos Menem a fines de 1993 y que facilitó la reelección del mandatario pocos meses después. «Ese pacto nos dio una Constitución mucho mejor y hemos avanzado en los derechos y garantías civiles, incluso se incluyeron los derechos de los indígenas», completó Alfonsín.

Pidió, finalmente, que lo compararan en términos históricos con (Enrico)
Berlinguer», el ex secretario general del Partido Comunista de Italia. Alfonsín se comparó con el dirigente italiano cuando le propusieron que definiera para sí un lugar en la historia, junto a otros líderes políticos contemporáneos.

El ex presidente argentino había propuesto compararse con «
(Joaquín) Balaguer», el ex presidente dominicano, hasta que se percató del fallido. «¡No, por Dios¡ Balaguer fue el asesor principal del ex dictador Trujillo... Además, no quiero quedarme ciego», comentó Alfonsín, al reparar su equivocación.

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