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3 de octubre 2007 - 00:00

Kirchner se limita ya al rol de presentador

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Néstor Kirchner cruzó ayer el límite de los actos de campaña que un presidente puede hacer a favor del heredero sucesor, aunque se trate de su propia esposa. Ayer viajó a Chivilcoy, donde el grupo brasileño Paquetá inauguró una planta en la que fabricará zapatillas básicas para la marca Adidas y su propia Diadora. Fue en su carácter de presidente a inaugurar esa inversión de u$s 20 millones, pero no habló, como estaba previsto. Si algo le faltaba a ese corte de cintas para convertirse en un acto de campaña fue la propia presentación de Kirchner. Cuando le tocó el turno de le palabra la rechazó y mirando a la candidata Cristina lanzó: «Voy a hacer de presentador, voy a presentar a Cristina, quien será la presidenta de los argentinos, y les digo hasta luego porque uno trabaja un tiempo de presidente, pero de argentino trabaja toda la vida».

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Tras esa definitiva delegación de protagonismo a su esposa -en un acto empresarial convertido en tribuna preelectoral-, la candidata comenzó con su discurso que incluyó eslóganes de campaña como: «Mi compromiso es el de siempre, trabajar todos los días de sol a sol, como lo hicimos en estos años felices, porque quiero volver a tener más años felices para todos los argentinos». Hasta pareció peronista, en medio de las operarias vestidas de blanco que se besaban y abrazaban con su marido saltando por encima de las líneas de producción.

La anécdota no es menor y sólo muestra una cara de la campaña de los Kirchner que se basa en tomar los actos oficiales como propios, anunciar obras mezclándolas con promesas electorales y hasta, como se denunció ayer, utilizarla amplia infraestructura de la presidencia para los desplazamientos de campaña.

Es cierto que de acuerdo con el cronograma electoral los actos de gobierno deberán limitarse desde el próximo 21 de octubre. Eso significa que los Kirchner deberán apagar ese día la máquina de cortar cintas, pero eso no contempla cómo debe ser la participación de la Presidencia como institución en la campaña electoral del candidato oficialista.

  • Denuncia

  • Ayer, mientras el Presidentey la senadora volaban a Chivilcoy, el radical Ricardo Gil Lavedra, Andrés Dalesio y Julio César Strassera se presentaron ante el juzgado de María Romilda Servini de Cubría para denunciar la existencia de «diversos episodios protagonizados por el señor Presidente y su esposa que, a nuestro entender, constituyen un irregular uso de fondos públicos en la campaña electoral de la señora de Kirchner».

    Denuncian allí que la Casa Rosada se convirtió en un comando de campaña; el costo de algunos viajes promocionales de la senadora, como el caso de París, donde hasta recuerdan su alojamiento en el hotel «Le Meurice» a un costo diario de entre 835 y 2.200 dólares. También figuran allí los nombres de todos los funcionarios de la Presidencia del área de comunicación que trabajarían en la campaña de Cristina Kirchner y datos sobre los viajes a Alemania y Austria, la propia visita de los Kirchner a Nueva York y la reunión de Cristina en la Reserva Federal y la contratación de la productora La Corte para cubrir muchos de esos actos de la candidata.

    El problema es que la investigación que presentaron los tres juristas (uno de ellos candidato de Roberto Lavagna para senador por la Capital Federal), se basa exclusivamente en las notas que algunos medios escribieron sobre los desplazamientos de la primera dama-candidata.

    Curioso error el de recurrir exclusivamente a esas fuentes, cuando existen datos concretos en las resoluciones y decretos que habilitan el uso, por ejemplo, de los vehículos de la flota presidencial o el alquiler de helicópteros para reforzar las comodidades de viaje de la primera dama.

    No es un secreto que el Presidente utiliza un Boeing 747-200 (llegó en una oportunidad a volar en otro más grande de Aerolíneas Argentinas, un 747-400) y deja en tierra al Tango 01 cuando debe realizar viajes de larga distancia, quizás porque Kirchner no puede borrar de su cabeza ese « tosido» de la turbina del Tango que enmudeció en ese viaje a toda la tripulación y obligó a un aterrizaje de emergencia.

    Pero tampoco es un secreto para los medios, aunque sería bueno que la oposición aportara de una vez la documentación pertinente y no sólo recortes de diarios, el exceso electoral en el uso de otros aviones de la flota presidencial como los Tango 02 y 03 o el Lear Jet de la Fuerza Aérea, en los que se distribuye a veces la comitiva presidencial para no viajar abarrotada dentro del 01.

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