Quizá fue, apenas, un furcio, pero Néstor Kirchner mostró ayer una mirada temporalmente diferente sobre el pasado reciente. Siempre, en sus discursos, hablaba de la crisis de 2001 y centraba sus críticas más duras sobre esa época gobernada por la Alianza.
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Pero ayer movió el almanaque y desplazó sus críticas hacia «antes de 2003». No es una diferencia casual: con eso extendió la «mala época» hasta el gobierno de Eduardo Duhalde, a quien más allá de algunos planteos y ciertos cuestionamientos, solía preservar en sus comentarios.
«La Argentina anterior a 2003 explotó», dijo Kirchner y llamó a no olvidar «cómo estábamos en 2002 y en 2001 porque es muy fácil a veces hacer cierto tipo de interpretaciones» en referencia a la campaña electoral donde «lo que se está discutiendo son los modelos, lo otro son cartelitos más o menos simpáticos», dijo.
El Presidente hizo esas declaraciones durante un acto en la Casa Rosada donde anunció obras para el municipio bonaerense de Necochea, cuyo intendente Daniel Molina, es radical.
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