22 de marzo 2007 - 00:00

Kirchner, un paso más cerca de los ''gordos''

Oscar Lezcano
Oscar Lezcano
La foto de Oscar Lezcano con Néstor Kirchner, improbable unos meses atrás, transparenta una negociación que con cierto sigilo, pero sin secretos enhebró la Casa Rosada: un acuerdo con los «gordos», el club de sindicalistas alejados de la CGT que domina Hugo Moyano.

Brutal en sus impresiones referidas a Kirchner y promotor de un no concretado «putch» violento contra el camionero, Lezcano logró lo que pocos gremialistas: un paseo exclusivo, con flashes y Kirchner como anfitrión, por el despacho presidencial.

Un factor puntual explica el caso Lezcano: con las tarifas de energía congeladas, las empresas del sector se alimentan de subsidios oficiales, y una embestida gremial por suba de salarios obliga, casi inevitablemente, a una intervención del gobierno.

Con ese argumento, De Vido sentó al lucifuercista con Kirchner para que relate el libreto de las bondades del transporte de energía, asunto en el que el ministro de Planificación se volvió un experto. A tal punto que le contagió su interés al secretario Carlos Zannini.

En la charla privada con el Presidente, Lezcano dijo que con «20 por ciento» de aumento en los sueldos contentaría a sus afiliados, ante lo que Kirchner ensayó una respuesta formal. Lo delicado se produjo cuando el lucifuercista habló con la prensa e instaló un nuevo piso: 20%.

Está claro que, a los manotazos, el gobierno martilla para construir un número mágico de suba salarial: el 15%. Atento a los errores ajenos e implacable, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández le reprochó con mordacidad a De Vido las declaraciones de Lezcano.

El plan era totalmente distinto: que como parte de la tregua, los «gordos» colaboren con el gobierno al establecer de hecho un piso de 15%. Fue, en definitiva, lo que acordó Luz y Fuerza hace unas semanas. Pero Lezcano se destapó con un pedido fuera de guión.

Esa intención esconde la admisión de que Moyano no puede -como hizo en 2006 cuando impuso 19% de facto a partir de la suba para los camioneros- garantizarle al gobierno que la disputa salarial de este año se moverá en una banda de entre 12% y 15%.

  • Diálogo

    Más allá de las desavenencias internas del kirchnerismo, propias de una familia numerosa, hay otros elementos que muestran hasta qué punto el diálogo entre el gobierno y los «gordos» permite, aun a pesar de Moyano, más de un entendimiento.

    De manera recurrente -aunque no es el único-, el intermediario es Julio De Vido quien anteayer llevó a Lezcano al besamanos presidencial y, por otro lado, le acercó respaldos a Moyano cuando, posbatalla del 17 de octubre, estalló una crisis en la CGT.

    Además de la cita con Lezcano, otros hechos revelan la cercanía que podría tener una manifestación pública. En rigor, el jefe de Luz y Fuerza, le pidió a Kirchner que reciba a los sectores del gremialismo no moyanista. «Vamos a ver» respondió el patagónico.

  • En la resolución de la crisis, todavía no apagada pero en proceso de ordenamiento, del hospital Francés, el gobierno recurrió a los servicios de Carlos West Ocampo, jefe del gremio de la Sanidad. El tiempo dirá si el aporte de éste, apaciguando ciertos ánimos locuaces de trabajadores del Francés, respondió tanto a su cintura como capataz sindical como al conocimiento, quizá excesivo, sobre el difuso proceso que llevó a la debacle a un hospital que supo ser modelo. Del trámite de normalización participó también Héctor Daer, de Sanidad Capital, hermano de Rodolfo Daer, ex titular de la CGT, hoy alejado de la central y jefe del gremio de la Alimentación.   

  • Armando Cavalieri logró, finalmente, apagar la amenaza de interna de su gremio. Tuvo que negociar con Oscar Nievas, a quien le cedió tres secretarías en la regional Capital. Nievas había iniciado una cruzada contra Cavalieri levantando la bandera del kirchnerismo pero, más allá de las virtudes negociadoras de «El Gitano», hubo alguna intervención de la Casa Rosada para que los amotinados entreguen las armas. Zannini, que junto con De Vido promovió la visita de Lezcano, fue el general más activo para que la tropa kirchnerista no marche a la guerra.

    Cavalieri ha sido uno de los más activos promotores de un acercamiento con la Casa Rosada: con su intermediación para garantizarle paz en el sindicato, Zannini le pagó aquella vieja gentileza.
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