Con dos horas de retraso con respecto al momento previsto para el inicio de la sesión, el oficialismo logró reunir el quórum necesario para poder sesionar y dotar a Alberto Fernández de superpoderes presupuestarios.
La Cámara de Diputados modificó esta madrugada la Ley de Administración Financiera y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, podrá cambiar el destino de las partidas presupuestarias aprobadas por el Parlamento sin consultar a los legisladores.
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La iniciativa, que el oficialismo respaldó firmemente con 135 votos, fue rechazada por 91 legisladores de los diferentes bloques opositores, que consideran que la cesión permanente de facultades al Ejecutivo "es violatoria de la Constitución".
La sesión -que terminó a las 4:00 de la madrugada y se extendió por más de diez horas- comenzó casi tres horas después de lo previsto y tras de un artesanal "operativo" para sentar en sus bancas a los diputados del Frente para la Victoria, Peronismo Federal, Partido Nuevo Contra la Corrupción -que lidera el cordobés Luis Juez- y varios legisladores transversales y provinciales.
Con un diputado más del quórum de 129 legisladores comenzó la sesión e ingresaron los dirigentes de la UCR, ARI, PRO y socialistas.
Al iniciar el debate, el titular de la Comisión de Presupuesto, el peronista jujeño Carlos Snopek, acusó de "tremendistas" a los opositores y señaló la necesidad de posibilitar el cambio del destino de las partidas porque "la Argentina tiene un complejo sistema presupuestario".
"Nadie dice nada cuando se cambian partidas de Defensa hacia Seguridad Social", subrayó Snopek al finalizar su discurso, que estaba impregnado de la presión política que el presidente Néstor Kirchner hizo sentir desde Rosario, donde había encabezado un acto de entrega de viviendas.
Casi cuatro horas antes de que comenzara el debate, el jefe de Estado mandó un mensaje a los diputados oficialistas y opositores al reclamar que la iniciativa -que hace unos 15 días fue aprobada en el Senado- fuera aprobada para actuar "con rapidez y cristalinidad".
En el recinto, el radical Roberto Iglesias sostuvo que la modificación que reclama el Gobierno no es más que "una delegación de funciones", y señaló: "hablamos de miles de millones de pesos que podrán ser cambiados de destino por obra de una sola persona".
"Estas atribuciones serán permanentes sin que exista emergencia. Estamos otorgando poderes extraconstitucionales", se quejó Iglesias y poco después recibió una crítica de la kirchnerista mendocina Patricia Fadel, quien recordó que cuando él fue gobernador de Mendoza la Legislatura provincial le concedió la facultad de modificar el destino de las partidas.
El titular del bloque radical, Fernando Chironi, dijo que la propuesta oficial "contraría la reforma constitucional de 1994, que introdujo la figura del jefe de Gabinete no para recortar el poder al Parlamento sino para atenuar el hiperpresidencialismo y desconcentrar poder del Ejecutivo".
El ex duhaldista José María Díaz Bancalari, quien lidera el Peronismo Federal, dio un discurso cargado de un fuerte tinte oficialista y rechazó enfáticamente que la modificación reclamada por el Ejecutivo pueda considerarse "supepoderes".
"Esta es una norma de ejecución administrativa que se concedió año a año desde el retorno de la democracia", subrayó Díaz Bancalari.
Por su parte, el macrista Esteban Bullrich sostuvo que "actualmente hay un manejo de los excedentes presupuestarios que muestra desvíos importantes y sobre todo en el Ministerio de Planificación Federal, que aumentó en 1.500 millones de pesos su presupuesto".
"Por ejemplo, más de diez provincias perdieron 284 millones de pesos porque se redestinaron a la construcción de rutas a Santa Cruz, donde se elevó 247 millones de pesos el presupuesto", señaló Bullrich.
A su turno, el arista Adrián Pérez calificó de "terrible y vergonzoso" el proyecto oficial porque "convierte el Presupuesto en una expresión de deseos que el jefe de Gabinete manejará a su antojo".
"Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández se indignaban y horrorizaban con la delegación de facultades y ahora las apoyan. Nos dicen que estamos ante un funcionario virtuoso, igual que cuando pidieron los superpoderes para (Domingo) Cavallo", agregó.
Mauricio Macri, un diputado que no gusta del histrionismo, mostró un sapito de peluche al terminar un discurso en el que acusó al Gobierno de marchar hacia una "democradura" y utilizó para eso la "metáfora del sapo".
"Si se pone a un sapo en agua hirviendo él intentará escaparse como sea, pero si lo ponemos en agua fría y la calentamos a fuego lento, el agua llegará a su punto de ebullición sin que el sapo intente moverse", graficó Macri.
Al cierre del debate, el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, respondió todas las críticas y eligió la fábula del "pastorcito mentiroso" para devolver los golpes.
"Nos parece peligroso este intento persistente de la oposición de poner en un lugar al Gobierno donde no está, no estuvo, ni estará. Estas calificaciones de monárquico, de la ley del todo vale nos asusta", sostuvo Rossi.
Agregó: "Les va a pasar lo del pastor con las ovejas, tantas veces dicen que está en peligro la institucionalidad del país y los poderes de la democracia, que el día que pase algo realmente y tengamos que decir que peligra la institucionalidad no nos van a creer".
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