2 de diciembre 2003 - 00:00

Kirchneristas no quieren que la Cámara sea coto bonaerense

El kirchnerismo de Diputados ya comenzó la reacción al avance duhaldista que amenaza con controlar toda la Cámara y convertirla en el centro de poder del bonaerense. Pero la estrategia de que sigan los adoradores del Presidente puede no ser ordenada, y ya se vislumbran divisiones también entre los legisladores de ese sector. Se sabe que el grupo Talcahuano -los históricos de Kirchner- quiere actuar como el eje que articule todos los grupos que quieren acobijarse en la Casa Rosada, como los «transversales» que no integrarán el bloque PJ o los neokirchnerianos que surgieron en listas provinciales. En conjunto, han armado un grupo de 38 diputados, el segundo en importancia después del duhaldismo. Pero no todos están dispuestos a aceptar ese control de los Talcahuano y, además, pretenden avanzar más sobre la conducción de la Cámara.

El viernes pasado, un grupo de diputados seguidores del Presidente se encontró en un café de Florida y Lavalle, nada secreto y muy a la vista, para discutir el futuro. Había allí representantes del kirchnerismo puro y otros recién elegidos que se preparan para asumir el 10 de diciembre. La consigna: no dejarse aplastar ni por la amenaza duhaldista ni por la estructura de los históricos de Talcahuano.

«Vamos a hacer el bloque kirchnerista de paladares negros, bien separaditos de los Talcahuano», fue la primera propuesta lanzada en la mesa, a la que se sentaron los correntinos Rubén Pruyas y Hugo Perié, la entrerriana bustista Rosario Romero y los dos diputados que consiguió el misionero Carlos Rovira.Todos habían venido a Buenos Aires a participar de las reuniones de los legisladores K y los sin techo con Alberto Fernández.

«Los Talcahuano fueron la base -dijeron-, pero ellos perdieron en sus distritos; ahora hay que abrir un nuevo espacio para el 'Pingüino'.»

La ambición de los recién llegados al kirchnerismo no se frena sólo en posiciones personales. Reconocen al santacruceño Eduardo Arnold como jefe, pero piden mas: «No llegó a la Cámara para ser vicepresidente solamente». Allí, uno de los correntinos relató su ultima reunión con Arnold, en la que le propusieron un plan a mediano plazo para disputarle a Eduardo Camaño la presidencia de Diputados.

El resto del café, a las apuradas en el centro, pasó por un rosario de lágrimas por la poca representación que tienen hasta ahora los seguidores del Presidente en relación con sus pretensiones: quieren controlar más comisiones y cuestionan que, excepto Ricardo Falú -retiene Juicio Político- y Julio Gutiérrez y Mónica Kuney -ambos, con cargo en la mesa de conducción del PJ-, ninguno de los kirchneristas ha logrado ubicarse en un lugar de privilegio. Salvo, por supuesto, el caso de Arnold.

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