Una intestina guerra de celos bonaerense estalló en el bloque del Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados luego de la consagración como vicepresidenta tercera del cuerpo de la ex duhaldista neokirchnerista Graciela Camaño.
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El otorgamiento de este cargo al puñado de 21 diputados comandados por José María Díaz Bancalari, que le asegurará al oficialismo quórum y mayoría propia para aprobar cuanto proyecto de ley se le antoje, despertó la ira de varios diputados kirchneristas bonaerenses como Carlos Kunkel, Dante Dovena y Carlos «Cuto» Moreno, quienes se sienten desplazados por los legisladores del Peronismo Federal con trato preferencial de la Casa Rosada. Ellos se sienten la avanzada más legítima del kirchnerismo pero su jefe los ha relegado a una segunda línea, lejos de las dignidades y cargos más importantes.
Reciben en realidad el mismo trato que Carlos Menem les propinaba cuando gobernaba a los menemistas más ortodoxos, a quienes los forzaba a acatar las órdenes de sus adversarios internos como José Luis Manzano y Jorge Matzkin.
Criticas
El enojo de esta rama del ultrakirchnerismo de la provincia de Buenos Aires se canalizó a través de críticas al jefe del bloque oficialista, el santafesino Agustín Rossi, quien no tolera los desplantes de Kunkel y los demás kirchneristas. Sin embargo, el barbado diputado del Litoral cuenta con el apoyo mayoritario de los legisladores de su bancada, quienes ratifican su liderazgo y avalan la confianza que Néstor Kirchner depositó en él.
La minoría kirchnerista de paladar negro ve a Rossi como un interlocutor pasivo con la Casa Rosada y argumentan que obedece todas las directivas del Poder Ejecutivo sin presentar la más mínima batalla. Casi una ingenuidad tratándose de diputados peronistas con experiencia política en temas legislativos. Pero el detonante de la furia de los kirchneristas bonaerenses fue la designación de la vicepresidencia tercera de la Cámara. Este sector se enteró de la noticia el miércoles pasado, el mismo día de la sesión, y se sintieron doblemente ofendidos: por un lado se vieron excluidos del círculo íntimo del Presidente y, por el otro, advirtieron un amenazante avance de las huestes de Díaz Bancalari en la bancada oficialista, algo que preocupa especialmente al propio Rossi.
El líder de los ex duhaldistas conversos al oficialismo ya habíarecibido tratamiento VIP de parte de Kirchner cuando viajó en el avión presidencial junto al patagónico rumbo a Chile, para la asunción de Michelle Bachelet. Y ahora se posicionócomo la llave mágica para destrabar todas las votaciones que se le presenten dificultosas al kirchnerismo en la Cámara baja.
Este sector bonaerense discrepante Néstor Kirchner que confió en el liderazgo de Rossi, que a mi parecer es un diputado con una firme voluntad y un claro liderazgo», opinó ayer el tucumano Gerónimo Vargas Aignasse al ser consultado sobre el tema.
La disconformidad de ciertos sectores del oficialismo por la designación de Camaño se notó también la semana pasada a la hora de la votación en el recinto, cuando la candidatura de la esposa del sindicalista Luis Barrionuevo recibió 114 votos favorables, 41 en contra y 48 abstenciones.
Habitualmente, las autoridades de la Cámara baja se deciden por unanimidad y con acuerdo de todos los bloques, por lo que esa votación mostró en forma palmaria el descontento que provocó entre oficialistas y opositores la designación de Camaño.
Tras la votación, el oficialismo se quedó con tres de los cuatro lugares de la conducción de la Cámara de Diputados: el presidente es Alberto Balestrini, la vice primera es Patricia Vaca Narvaja y el vice segundo es Fortunato Cambarieri.
Pero esa decisión no fue acompañada por los kirchneristas Isabel Artola y Rafael Bielsa, quienes se abstuvieron, ni por los transversales Ricardo Colombi (Frente de Todos de Corrientes), Norma Morandini (Partido Nuevo de Córdoba) y Cristian Oliva (Frente Cívico de Santiago del Estero).
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