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28 de marzo 2007 - 00:00

Kunkel y De Vido pujan por la CGE

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Para el setentismo kirchnerista, la CGE tiene un valor simbólico que excede, quizá, su «cotización» operativa. Esa es la más santa de las razones por las que, en una lucha libre muda, dos sectores del gobierno pulsean por poner bajo su dominio a esa entidad empresaria que conoció días mejores.

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Esa mesa que aceitada por José Bel Gelbard encarnó el proyecto de «burguesía nacional» que animó el tercer Perón aparece ahora tironeada por dos hiperkirchneristas, en una pulseada que mezcla a Cristina Fernández, Carlos Kunkel, Julio De Vido y Guillermo Moreno.

Todo, además, en un escenario de crisis: desde octubre de 2006, la CGE está « acéfala» porque una sentencia judicial ordenó el « desplazamiento de todas las autoridades». Se trata, en rigor, de un rebote de un conflicto que se remonta a 2003.

Ante eso, se espera -se presume que sería inminente- una resolución de la Inspección General de Justicia (IGJ) para intervenir la entidad y avanzar en su normalización. Ese panorama de eventual elección de nuevas autoridades es el que desató la guerra intestina, a todas luces injustificada por la modesta envergadura de la entidad.

Es una novela con condimentos múltiples.

  • Tras el conflicto de 2003, que incluyó una orden judicial de desalojo, a la que siguió una asamblea de 2005 luego cuestionada también en tribunales, Marcelo Fernández -que había sido electo vicepresidente tercero- se comenzó a presentar como « presidente» de la entidad. Por intermedio del jefe de la FAM, Julio Pereyra, Fernández llegó a Carlos Kunkel, quien se convirtió en su padrino dentro del gobierno, lo que le permitió estrechar relaciones con la Casa Rosada. Su última incursión fue la semana pasada, cuando Fernández viajó con Cristina de Kirchner a Ecuador junto a 50 pymes para entablar negocios con empresas ecuatorianas.

  • Fernández tiene una alianza táctica con Aladino Benassi, de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), y ex candidato a gobernador por el vecinalismo, y también con el mendocino Adolfo Trípodi. En la Casa Rosada afirma que tiene «amplio aval» a nivel nacional, algo que es negado por sus rivales en la interna de la CGE. En ese bloquese agrupan Ricardo Faerman -que fue electo presidente en un procedimiento que Fernández y Benassi cuestionaron-, Enrique Zanín de Formosa, Ramón Garriga de Catamarca y Guillermo Gómez Galizia, de la CGE Región Metropolitana, entre otros. Este grupo, que controlaba la CGE, decidió embestir contra Fernández y lanzarán a su candidato para competir por la presidencia de la entidad.

  • El elegido es Daniel Milliaci, titular de la Cámara de Empresarios del Autotransporte de Pasajeros (CEAP). Hay que hurgar bajo la primera piel para encontrar otra sustancia: en la CEAP a Milliaci lo secunda Alejandro Lopardo, de la empresa Sur Nor-Línea 15, quien también ocupa una secretaría en la CGE que abarca Capital y conurbano, presidida por Gómez Galizia. En algún sondeo oficial, Lopardo fue el primer candidato para enfrentar a Fernández, pero luego Julio De Vido anotó a Milliaci a sugerencia de Mario Cirigliano, del Grupo Cirigliano, empresa que recibe numerosos subsidios oficiales por su explotación de los ramales ferroviarios Mitre y Sarmiento, además de otros ingresos por su flota de colectivos. Los Cirigliano tienen, además, en suspenso la línea aérea Safe Flight, que responde a una táctica --calcada de Chile-que apunta a golpear por aire a los competidores a los que no pueden enfrentar por tierra.

  • En teoría, con el respaldo de más de 15 provincias -hubo devaneos en los últimos días en Río Negro, San Juan y Corrientes-, Milliaci será proclamado la semana próxima en Córdoba, justamente la provincia de la que proviene -y donde quiere asentar un pie político-Ricardo Jaime, el secretario de Transporte, estrechamente ligado a Milliaci y a los Cirigliano. Traducción: el padrinazgo que Kunkel desplegó sobre Marcelo Fernández, dueño de cierres Lynsa, aparece amenazado por el padrinazgo de De Vido a Milliaci. Un dato más nada menor: quien trasmitió al ministro de Planificación el interés de intervenir en la CGE fue el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. ¿Razones?, a simple vista, una: pretende que todas las entidades empresarias, a través de las cuales puede presionar para ajustar los precios, deriven en una sola terminal: la estación Moreno-De Vido.

  • El asunto llegará pronto-hasta el despacho de otro ministro: el de Justicia, Alberto Iribarne -de quien depende la IGJ-a cuya firma estaría pronta la resolución para avanzar en la intervención y posterior normalización de la CGE, trámite que operaría bajo la gestión de Bernardo Saravia, quien revista como revisor del Departamento de Asociaciones Civiles de la IGJ. Iribarne tendrá que hacer equilibrio entre los intereses de Kunkel y del dúo De Vido-Moreno, en un hecho donde aparece involucrado directamente Marcelo Fernández, uno de los pocos empresarios que participó de la gira que, como promesa presidencial, encabezó Cristina de Kirchner.
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