El gobierno argentino fue ayer realista ante la visitante chilena Michelle Bachelet. Se le dijo en Buenos Aires que no se le podrá garantizar el suministro de gas en el futuro porque la Argentina aspira a seguir creciendo a niveles de 9% anual y para lograrlo necesita energía, y que hacia 2010 las exportaciones deberán cesar de manera gradual. Supone una actitud madura y el reconocimiento de una situación inevitable, que bien podría haber eludido Kirchner con el objetivo de quedar bien ante Bachelet. Más teniendo en cuenta que la chilena había elegido a la Argentina para su primera salida como jefa de Estado. Durante la jornada oficial, se decidió que en el tema del gas se forme una comisión que durante 90 días estudie la situación, para luego firmar un acuerdo definitivo a largo plazo. Será una negociación complicada, porque Chile se niega a renunciar a la compra en ese tiempo del combustible argentino. Hoy Kirchner llevará a Bachelet de recorrida por el conurbano profundo: inaugurarán un jardín de infantes en José C. Paz.
Ayer, durante la reunión que Mientras tanto, los dos presidentes no tuvieron mayores problemas para definir las obras públicas, fundamentalmente la construcción y el levantamiento de pasos fronterizos entre los dos países para completar la integración física en el Norte, Centro y Sur, que se encararán durante el gobierno de la presidenta chilena. En total, los proyectos demandarán unos u$s 600 millones, que serán aportados entre los dos países de manera equilibrada.
Además, los dos países firmaron ayer acuerdos para la garantía de inversiones y el tratado que les dará transparencia a los gastos militares, dos documentos (también adelantados por este diario) que deberán ahora ser ratificados por los Congresos de ambos países.
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