El gráfico indica los países que poseen un buen desarrollo de la libertad de prensa. Costa Rica lidera la tabla desde 1994, mientras que Bolivia, con el ingreso de Morales en enero pasado, aumentó varios puntos luego de la gran disminución que sufrió desde 2001. Por su parte, Chile mantiene su línea tradicional a favorecer la libertad de prensa, al igual que los vecinos del Uruguay. El Salvador sufrió un gran descenso en 1995, pero desde 2004 aumentó varios lugares para convertirse en el quinto país con mejores posibilidades para ejercer el periodismo. Estar en «más de 50» -como entre 1997 y 1999 en El Salvador-significa que las posibilidades al ejercicio de una prensa auténticamente independiente están restringidas a menos de la mitad. La Argentina no tiene en años riesgo de muerte a periodistas por su profesión pero sí los tuvo con el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas en Pinamar (en 1997) y el último Ricardo Gangeme (en 1999 en Trelew). Pero no sólo el riesgo de vida limita un periodismo libre y hace que la Argentina y otros no favorezcan la actividad ni en 40% en Latinoamérica. Están también las presiones de los gobiernos, su limitación al acceso a la información y -es muy importante-los fundamentos económicos generales que la permitan.
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Hoy aquí el actual gobierno discrimina la publicidad oficial y es grave, pero en el pasado no se pagaba o tarde. Las deudas del Estado nacional y provincias a enero de 2002 (devaluación de 300%) a un valor peso-dólar uno a uno, cuando terminaron pagándose -algunas-años después y aún no todas se han cobrado en pesos significó una sangría financiera muy fuerte para las editoriales.
Agréguese que editar prensa en la Argentina es estar expuestoa reglamentos expoliadores, excesos sindicales, cambiode reglas para encarecer (Domingo Cavallo en su últimagestión borró la exención del IVA), jueces laborales que castigan a las empresas injustamente, muchas veces incluidas las de prensa. Además el Estado asociado a determinados diarios en Papel Prensa, favoreciéndolos en el costo del insumo básico, el papel, y modificaciones intempestivas recientes de la AFIP encareciéndole pago a «colaboradores» sin preaviso alguno hacen del ejercicio de la libertad de expresión en nuestro país casi una hazaña. Estamos lejos de llegar a 81% favorable de Costa Rica. Ni siquiera a 39% de un país centroamericano pequeño como El Salvador.
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