José María Díaz Bancalari, José Pampuro y Roberto Lavagna.
José Pampuro y José María Díaz Bancalari, dos ex duhaldistas mutados al ultrakirchnerismo, fueron los portavoces que alineó ayer el gobierno para, desde Nueva York y como parte de la comitiva oficial, retrucar a Roberto Lavagna por su alerta sobre la crisis energética.
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Antes, tibiamente, había sido el vicepresidente Daniel Scioli el encargado de refutar la advertencia del ex ministro de Economía respecto a que el país atraviesa un «gravísimo problema energético» que afecta, incluso, la generación de puestos de trabajo.
Es una práctica recurrente de Kirchner: ordena a viejos amigos a que sean los encargados de salir al cruce.
Pampuro, Bancalari y Scioli fueron, con matices, estrellas en el firmamento duhaldista y, como tales, tuvieron buena sintonía con Lavagna en sus días de ministro.
En las últimas horas, los tres, con matices, se encargaron de salir a bloquear las advertencias del ex ministro de Duhalde y Kirchner sobre el impacto de la crisis energética, tema en el cual el gobierno -según Lavagna- esconde la cabeza como «el avestruz».
Para Pampuro, presidente provisional del Senado, el ex ministro hizo las críticas con un sentido «político» y defendió la gestión del gobierno nacional en la materia. «(Se están) buscando soluciones e inversiones» para sostener la demanda de energía, dijo.
«Debió haberlas conocido hace un tiempo, cuando era funcionario de este gobierno», agregó el senador, al tiempo que en línea con el discurso oficial, negó que haya una crisis energética aunque admitió que «la Argentina viene creciendo y aumentando su capacidad de consumo».
Más duro, Díaz Bancalari dijo que Lavagna es «un barco a la deriva» que «lamentablemente sigue sin encontrar la carta de presentación» para su candidatura. A eso atribuyó las críticas del ex ministro sobre la cuestión energética.
Para el jefe del bloque Peronismo Federal, Lavagna habla del tema energía porque «la desocupación está en baja y hay un horizonte favorable en las inversiones» dentro de un «crecimiento sostenido».
Castigó también en el frente político: opinó que tras la postulación, aún no oficial, de Lavagna, hay «añoranzas del fracaso» y terminó con una ráfaga genérica en la que vinculó a los radicales que responden a Raúl Alfonsín de que todos promueven al ex ministro.
La respuesta a las portavoces llegó por tres vías, todos voceros oficiosos del ex ministro y trepados a la aventura política de su candidato presidencial.
El asesor del ex titular de Hacienda, Alejandro Rodríguez, se enfocó en el diputado y jefe del PJ de Buenos Aires. «Es una pena que Díaz Bancalari se haya acostumbrado a obedecer cada vez que lo mandan a agredir a Lavagna, cuando el ex ministro plantea propuestas o críticas razonables a las políticas públicas que formula el gobierno», golpeó.
«En cualquier momento lo van a mandar a apoyar la reelección de Felipe Solá y Díaz Bancalari también tendrá que obedecer», provocó Rodríguez, al tocar uno de los puntos más sensibles para el nicoleño.
A su vez, Alberto Coto, ex diputado del justicialismo y operador político de Lavagna, insistió en que «la anuncitis es una nueva patología que no cesa; ahora resulta que presentan como solución una medida energética que, con suerte, podría estar en marcha tres años después que Kirchner deje la presidencia».
«El gobierno confunde concentración con concertación y gestos con gestión. Hay que hacer concertación en serio y gobernar no es hacer gestos para salir en la foto», dijo el ex diputado.
Ratificaciones
A su vez, el diputado del bloque Justicialista Nacional Francisco de Narváez, alineado con el ex ministro, ratificó que el país atraviesa una «crisis» energética, aunque señaló que la situación no es «dramática».
«Nadie está planteando el apocalipsis de la Argentina. Pero lo que planteamos es que no se malgasten el esfuerzo y la oportunidad», enfatizó De Narváez. «El gobierno se está equivocando en no reconocer que la situación de crisis existe», afirmó.
«Si no, el gobierno no estaría reaccionando tarde, pero mejor que nunca, en convocar a las empresas para que autogeneren su propia energía», subrayó.
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