La historia secreta de una solicitada
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Guillermo Moreno
La primera reunión fue el jueves a última hora, cuando convocados por el gobierno, asesores de prensa y de imagen de las entidades -junto con un funcionario que se encarga de esos temas en el gobierno- se reunieron para comenzar a elaborar un primer borrador del comunicado. Se escribió un listado de elogios en torno de temas que -según quienes lo hicieron- no podían tener «contra», o sea el crecimiento económico, la caída del desempleo, el pago de la deuda, etc. Y se planteó la necesidad de publicarlo el domingo en forma de solicitada.
El texto final fue elevado a las conducciones de las entidades y al ministro De Vido, quienes -en todos los casos- agregaron y quitaron párrafos de acuerdo con sus necesidades. El ministro, además, lo habría consultado con el Presidente.
Cuando todo estaba listo para la publicación, a los dirigentes empresariales les avisaron que a sus firmas se le sumaría la de la CGT; la explicación oficial fue que se pretendía dar una imagen «de unidad de los sectores productivos». Así fue que se llegó a la versión definitiva.
Sin embargo, la aquiescencia de los empresarios no habría sido gratuita: la versión indica que el gobierno les habría prometido eliminar los elementos más ríspidos de los proyectos presentados por Recalde, e incluso revisar una ley ya promulgada (la que impide modificar las tareas que desempeñan los trabajadores). Para comprobar si esta promesa se cumple o no habrá que esperar a después del 25 de mayo; hasta ese día el gobierno seguirá tratando de satisfacer, convencer y complacer a todo aquel que pueda sumar (pero sobre todo restar) concurrencia a su convocatoria a la Plaza. Esto vale tanto para la UIA como para Recalde.
En cambio, nada se habló de los controles de precios que viene aplicado el gobierno a través del cancerbero Guillermo Moreno: si bien los empresarios manifiestan en privado su indignación por el destrato a que los somete el funcionario (con profusión de improperios y llamadas telefónicas casi de madrugada), no es eso lo que más los angustia sino su negativa a aceptar reajustes de precios en base a mayores costos. Es que, tal como adelantara este diario, su objetivo (y así viene diciéndolo a cuanto empresario llama o ve) es « inflación cero para junio», tras un mayo que podría llegar a 0,8%. Ahora, y en respuesta a esta negativa, varias de las mayores productoras de artículos de primera necesidad ( alimentos, bebidas, higiene) están ya revisando cada ítem de egresos, que van desde «la fotocopia y el cadete» hasta planes de inversión, con el objeto de mantener su rentabilidad en un contexto tan adverso.
En este marco, hoy en la Casa Rosada Héctor Méndez, titular de la central fabril, firmará en su carácter de presidente de la Cámara de la Industria Plástica un acuerdo salarial con el sindicato que encabeza Vicente Mastrocola: será 19% en tres cuotas. La firma en la Casa Rosada es un símbolo de lo que se busca por estos días: una unión empresario-gremial que a la administración de Kirchner le gustaría que se multiplicara. Después de todo, Hugo Moyano también también aceptó el techo de 19% en la Casa de Gobierno.



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