Su destacable visión de futuro -mucho basado en un país hoy asentado y sin grandes problemas cotidianos- fundamentalmente se centra en
Morales no anda bien hoy en su país, quizá por los tropiezos iniciales de todo gobernante y, en su caso, además comprometido con sanciones, aumentos salariales masivos y nacionalizaciones lejos del modo de pensar actual de los chilenos, con la fuerza que les da el consenso de principios entre quienes gobiernan y su oposición liberal.