Washington - Después de tres jornadas de bombardeos sobre Afganistán, el Pentágono sopesa ahora cómo y cuándo pasar a la siguiente fase de una ofensiva limitada y selectiva de tropas terrestres para neutralizar la red terrorista de Osama bin Laden.
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Los bombardeos proseguirán por tiempo indefinido, de día o de noche, al estar neutralizadas prácticamente las defensas antiaéreas afganas, según el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aunque el número de objetivos de valor militar se va reduciendo. Algunos de los aviones, por ejemplo del portaaviones Enterprise, en aguas del Océano Indico, regresaron con gran parte de su arsenal de bombas sin lanzar, al no localizar objetivos de peso.
«Son ellos (los talibanes) los que se han quedado sin objetivos», dijo Rumsfeld, quien anunció que algunos de los blancos ya atacados volverán a ser bombardeados.
• Neutralización
Mientras, el Pentágono prepara la segunda fase de la campaña, que es mucho más arriesgada, pero que sería mucho más efectiva para neutralizar la red terrorista amparada por los talibanes. Rumsfeld señaló que no descarta ningún plan, incluida la ofensiva terrestre, pero que la operación contra el terrorismo se lleva a cabo en muchos frentes, como lo demuestra la detención de casi 600 sospechosos y la congelación de los bienes de organizaciones vinculadas con la red terrorista. Analistas militares coinciden en que esa segunda fase de la operación terrestre es enormemente complicada porque corre el riesgo de convertirse en una trampa.
El senador republicano John Mc-Cain, veterano de la Guerra de Vietnam, señaló ayer que la próxima fase de la campaña militar en Afganistán requerirá probablemente tropas de tierra, aunque descartó que se genere una ocupación del país. Para evitar una encerrona como les ocurrió a los soviéticos en su invasión de Afganistán, el Pentágono descarta el envío de un número considerable de tropas y se decanta, al parecer, por el uso de unidades de operaciones especiales de alta movilidad y capaces de dar golpes selectivos. Michael O'Hanlon, experto en temas militares de la Institución Brookings, afirmó que el Pentágono está obligado a utilizar a los grupos de la oposición de la Alianza del Norte como punta de lanza para minar la posición de los talibanes.
Desde el punto de vista militar, según O'Hanlon, el Pentágono tiene que establecer líneas de apoyo a la Alianza del Norte, sin descuidar en el plano diplomático la preparación de un gobierno de transición en que estén representados todos los grupos de la oposición a los talibanes.
Para las operaciones terrestres, EE.UU. cuenta en Uzbekistán con tropas de la Décima División de Montaña y en el Océano Indico con el portaaviones Kitty Hawk, que lleva a bordo helicópteros de transporte y tropas de intervención inmediata.
La presencia de tropas terrestres parece inevitable teniendo en cuenta que el secretario de Defensa Rumsfeld ha indicado públicamente que el objetivo de Estados Unidos es derrocar al régimen de los talibanes por respaldar la red terrorista de Bin Laden. Rumsfeld insistió ayer en que una cosa es derrocar a los talibanes y otra ocupar el país, cosa que descartó.
Aunque el Pentágono ha declinado comentar el posible envío adicional de tropas de tierra en Oriente Medio y Asia central, el diario «The Washington Post» informó hoy que se han enviado tropas adicionales a Asia central. El general Richard Myers, jefe del Estado Mayor, destacó, de todas formas, que EE.UU. tiene la capacidad técnica de llevar a cabo operaciones terrestres desde bases alejadas a Afganistán.
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