Los tonos más duros del debate de ayer estuvieron a cargo de las damas. Elisa Carrió, Vilma Ibarra (más suave), Patricia Walsh y Alicia Castro despertaron a las barras en aplausos y/o abucheos de propios y extraños. Los varones en el uso de las palabras fueron más sobrios y el género sólo se exaltó desde los palcos. Uno, bien conocido, fue el ex presidente de Racing y empresario gastronómico Daniel Lalín, connotado duhaldista que esperó eufórico la jura de su amigo Eduardo Duhalde.
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Se enojó cuando la diputada Walsh levantó adhesiones de un sector con un coherente discurso ideológico de crítica a los partidos mayoritarios y la abucheó. Juan Carlos Maqueda advirtió a las barras que la única manifestación permitida eran los aplausos, lo que terminó mostrando a Lalín aplaudiendo a la hija de Rodolfo Walsh.
El eco que tenían sus palabras en los palcos embaló a algunas féminas y las hizo trastabillar, como a Carrió que dijo que había que darle a las cosas un giro de 360°, sencillo expediente para quedar en el mismo lugar y posición.
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