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4 de febrero 2008 - 00:00

Lavagna, ¿puente de Kirchner a Duhalde?

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Ramón Puerta, Alberto Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna, Néstor Kirchner y Eduardo Camaño.
El límite explícito fue, por ahora, uno solo: «los locos», modo brutal con que en la Casa Rosada se refieren a los hermanos Rodríguez Saá, Alberto y Adolfo. Esa es la única alianza -nadie computa a Carlos Menem, se aclara- que Néstor Kirchner clausuró en su oficio de normalizador del PJ.

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Para entonces, cuando a mediados de la semana pasada en el kirchnerismo delimitaban ese campo de acción, también daban una pauta sobre el futuro acuerdo con Roberto Lavagna: «Lo de Camaño ya está» decía un operador. Eduardo Camaño, ladero de Lavagna, preside el congreso del PJ.

El quilmeño esperó hasta último momento para que el recuerdo de votos bonaerenses le alcance para ser reelecto como diputado nacional. Cuando eso fracasó, vía José Pampuro, comenzó a restablecer sus vínculos con el gobierno que lo necesita para el congreso partidario.

Aquel movimiento revelaba, además, hasta qué punto Kirchner tenía decidido añadir a su esquema de modernización del peronismo a sectores que lo enfrentaron en el último tiempo. El próximo paso será Ramón Puerta; no faltarán contactos con Francisco De Narváez.

El misionero Puerta estará en Buenos Aires esta semana y, quizá, se vea con un emisario de Kirchner. De Narváez se lanzó a decir que peleará por el PJ, pero en la Casa Rosada no se preocupan: a veces subestiman su poder de fuego, otras lo tratan como un aliado no convencional.

Reina, sin embargo, una especie de silencio cauto sobre otro actor del ring partidario: Eduardo Duhalde, quien en enero paseó por Pinamar, luego viajó unos días a Miami y ahora amaga con volver a restablecer una red de vínculos para pelear por la jefatura del PJ.

Acotado a sus amigos de siempre, Duhalde se dedicó a telefonear a dirigentes del PJ que no tengan, como sus compañeros de póker y lamentos, larga -y en algún caso estridente- historia política. Rastreó, por ejemplo, a la santafesina María del Carmen Alarcón.

Manda a decir, además, que le gustaría competir por la presidencia del partido pero, sobre todo, señala que su prioridad es que se avance con la normalización partidaria. Esa idea, real o ficticia, trastabilló un poco más con la captura de Camaño y Lavagna.

Ese grupo, aunque de presencia reducida, engloba a un grupo de peronistas que destiló furia contra los Kirchner y que, potencialmente, hubiese sido aliado de cualquiera que compita contra el ex presidente por el control del partido que creó Juan Domingo Perón.

La absorción de Lavagna, que se justifica con el argumento de que se reserva el derecho de disentiry que llegado el caso decidirá cuál será su rol en el «descongelamiento del PJ» -es decir, si irá a internas o será parte del esquema oficial- reduce el menú de posibles aliados de Duhalde.

Un detalle con Lavagna: a su lado afirman que en el congreso del PJ bonaerense que se realizará el 22 o el 29 de febrero, sus delegados tendrán participación activa. Se moverán, claro, en sintonía con lo que demanda la Casa Rosada a través de José María Díaz Bancalari y Hugo Curto.

En ese movimiento se acotará todavía más el margen de acción de Duhalde en la medida que, como dicen los que lo frecuentan, éste tenga reales deseos de volver al ruedo.

Pero hay otra teoría, sui géneris que circula en algunos ámbitos del PJ. ¿Y si Kirchner se reserva otra sorpresa, similar a la de Lavagna, que consiste en pactar con Duhalde para la normalización del PJ?

Dos dirigentes de trato frecuente con Kirchner dijeron, anoche, que es inconcebible esa posibilidad. Un tercer vocero, bonaerense y neosoldado, se mostró menos terminante: «Después de hacer volver a Lavagna, nos puede sorprender con cualquier otra cosa».

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