Lejos de Macri, (ex) duhaldistas definen una liga nacional anti-K

Política

Entrada: execrar el estigma Eduardo Duhalde. Plato principal: despegarse de Mauricio Macri. Postre: pararse como oposición a Néstor Kirchner. Ese menú político degustaron ayer cuatro diputados para hacer germinar una liga peronista en las cenizas del duhaldismo.

Con espíritu fundacional, Eduardo Camaño, Juan José Alvarez, Francisco de Narváez y Jorge Sarghini, portadores de bancas en el Congreso por el PJ bonaerense, presentaron ayer las bases de lo que pretenden sea un espacio disidente de la Casa Rosada pero con identidad PJ.

Hubo una puesta en escena a tono: un almuerzo -ensaladas, pescados y carnes rojas-, entre sonrisas y flashes en el restorán El General, bajo el padrinazgo virtual de un óleo de Juan Domingo Perón, como bautizando el parto de esa aventura política.

Con ese fondo, de la tenida (antes estuvieron reunidos en unas oficinas en la Recoleta) surgieron cuatro definiciones políticas precisas:

1- Duhalde
dejó de ser, porque se bajó del ring (o lo bajaron los votos a Kirchner el 23-10), el conductor del peronismo bonaerense. Por eso, es necesario empezar a construir el posduhaldismo.

2-
La forma de esa supervivencia es el lanzamiento de una agrupación política, fronteras adentro del peronismo, destacando la identidad PJ que no se limite a la provincia de Buenos Aires, tierra madre de los autoconvocados.

3-
El ADN de la criatura es justicialista y autónomo por lo que -en este punto pusieron un énfasis especial- no alentarán un acercamiento a Macri ni propiciarán una ruptura en su bloque en el Congreso.

4-
Por la forma y el fondo del accionar de Kirchner, el espacio expresa fuentes disidencias con la Casa Rosada. Sin embargo, intentará convertirse en una oposición moderada. «No vamos a ser gurkas», juramentó un comensal.

• Gestación

Hasta ahí el sueño perfecto, que empezó a gestarse a mediados de diciembre, en largas conversaciones en el Congreso, cuando Camaño, Alvarez, Sarghini y De Narváez arribaron a las primeras coincidencias respecto de un « destino trágico» del PJ en manos de Kirchner.

Pero los movió, sobre todo, una urgencia: sin
Duhalde (o, peor aún, con su fracaso) y el peronismo desangrándose hacia el kirchnerismo, no había horizonte posible para los que, como ese cuarteto, rehúsa someterse al patagónico o derivar, por decantación, en Mauricio Macri.

Esa es, está claro, la pretensión del sectores del macrismo que fantasean con presentar algún día la línea Compromiso Peronista como una pata PJ de Compromiso para el Cambio (CPC) y que, también es cierto, suma -o sumaba- más de una adhesión en el duhaldismo residual.

Las charlas de diciembre fueron los pasos iniciales del grupo El General, parido ayer y que apunta a convertirse en una carpa que cobije a los peronistas que combaten a Kirchner:
no sólo los ex duhaldistas sino, y sobre todo, a sectores del PJ de otras provincias.

- ¿Es posible que, en adelante, se incorporen gobernador o dirigentes de otras provincias?, se le preguntó ayer a De Narváez.

Francisco de Narváez: Por supuesto. Estamos dando un primer paso para aglutinar a los sectores del peronismo que tienen diferencias con Kirchner.

Periodista:
¿Hubo contactos con Macri para producir un acercamiento?

F.de N.: Ninguno de nosotros habló con Macri. No lo vemos desde la sesión de diciembre. No nos reunimos en privado ni viajamos con él. Este espacio está tan lejos de PRO como del Frente para la Victoria
.

La obsesión, expresada por los cuatro cruzados, por apartarse de
Macri no es casual: acercarse al presidente de Boca implicaría, tarde o temprano, romper el bloque Peronismo Federal y ése es un proceso que, al menos por ahora, quieren evitar.

Por el mismo motivo tampoco prosperó la propuesta de desplazar a
José María Díaz Bancalari. «Eso implicaría apurar una fractura, y lo que nosotros no queremos es dividirnos sino ampliar el bloque, acercando a otros diputados», explicó otro de los comensales.

En las horas previas no sólo se evaluó esa opción sino que, incluso, se mencionó a la diputada
Graciela Camaño como posible reemplazo del diputado de San Nicolás. Pero ayer esa alternativa quedó descartada o, por lo menos, enfrizada hasta nuevo aviso.

• Plan

Pero la amenaza fue funcional: marcó la cancha. Bancalari está cada día un poco más cerca de la Casa Rosada y el plan del grupo El General es, justamente, pararse en la orilla de enfrente para llamar desde allí a los disconformes con el gobierno.

En los cálculos de expansión figuran, en el aspecto electoral, el 1,3 millón de votos logrado por el PJ en octubre y, en cuanto a la dirigencia, la existencia -según aseguran- de amplios sectores del peronismo que recelan a Kirchner.

En febrero, cuando se retome la actividad en el Congreso, seguirán regando el brote y testearán su evolución con el propósito de un lanzamiento formal, donde se definirá una mesa de conducción del grupo.

La cuenta la pagó Camaño.

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