Llegadas tarde, una costumbre de Cristina
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Cristina Fernández de Kirchner, al llegar a la cumbre.
Haciendo gestos con sus manos, Cristina pidió perdón (pudo leerse en sus labios) y se ubicó al lado de la canciller alemana Angela Merkel.
Unos meses más tarde protagonizó un nuevo papelón internacional. Por su retraso obligó a que volviera a tomarse la foto oficial de la cumbre del G-20 que se desarrolló en Washington en noviembre de 2008.
Por su impuntualidad, la mandataria argentina no apareció en la primera imagen de mandatarios que tomaron con motivo de la reunión del G20 para abordar la crisis financiera mundial, y sólo participó de la segunda, que será la 'foto de familia' definitiva del encuentro.
Para finalizar un año de llegadas tarde, en diciembre de 2008, la Presidente, como una marca personal ya, se retrasó para el inicio de un encuentro del Mercosur que se realizaba en Costa do Sauípe, en Bahía (noreste de Brasil).
La jefa de Estado llegó al centro de convenciones cuando hacía uso de la palabra el mandatario anfitrión, Luiz Inacio Lula Da Silva, para declarar oficialmente abierta la reunión. En ese momento, Lula interrumpió brevemente su discurso para informar con una sonrisa que Cristina Kirchner había llegado recién al encuentro.
Las cámaras de televisión la mostraron a la presidenta argentina acomodárse en su asiento, y poco después Lula la consultó acerca de si estaba lista para hablar, a lo que Cristina respondió: "¿Habiendo llegado última hablo primero?, así que se la cedo (la palabra) a algún otro miembro del Mercosur".
"No es impuntualidad, sino es haber llegado muy tarde" a un lugar que "no da muchas ganas de trabajar en realidad", se excusó Cristina, aludiendo a la belleza del complejo turístico donde se celebraba la cumbre, situado a orillas del mar y en un ambiente tropical.





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