Eduardo Duhalde logró anoche, en La Pampa, que los gobernadores del PJ lo respalden en las acciones necesarias para conseguir que se cumpla con el «Documento de los 14 puntos» y acercarse a un acuerdo con el Fondo. Los caudillos provinciales del PJ le aseguraron que la ley de «Subversión Económica» sería derogada mañana en el Senado y que hacia fin de semana todas las provincias habrían suscripto los acuerdos de reducción del déficit que exige el organismo multilateral. Esta meta se vio facilitada por el anuncio de Felipe Solá de que firmaría el convenio: la provincia de Buenos Aires es la que acumula la mayor parte del déficit interprovincial. El encuentro con los mandatarios del PJ se realizó en Santa Rosa, más precisamente en la residencia del gobernador pampeano, Rubén Marín, donde Duhalde pernoctó. La reunión estuvo enteramente dominada por la política. Asistieron todos los mandatarios -un éxito del dueño de casa-, salvo la gobernadora de San Luis (en conflicto con el Estado nacional por fondos «acorralados») y el gobernador de La Rioja (anoche en Chile, acompañando a Carlos Menem). Además de ofrecerle apoyo para alcanzar los objetivos exigidos por el Fondo, los dirigentes peronistas reprocharon al Presidente que haya hablado de renunciar por falta de apoyo. El reconoció el error y se mostró prescindente en materia de lucha interna: «Mi objetivo es poner la banda presidencial a un peronista en 2003. La estrategia para que eso suceda la debemos elegir entre todos». El resto de la cumbre -que anticipa otra más formal para hoy, de la que participarán los ministros- fue analizar el cumplimiento de los 14 puntos pactados con las provincias, repudiar la defección del radicalismo en la aprobación de las leyes y retirar de la escena política la hipótesis de una elección anticipada para reemplazar antes de tiempo la gestión de Duhalde.
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Ese fue el primer resultado de la reunión que mantuvo anoche el Presidente en la residencia del gobernador de La Pampa y a la cual asistieron todos los mandatarios de su partido, funcionarios del Ejecutivo nacional y de los bloques del Congreso. Sólo estuvieron ausentes el riojano Angel Maza, que estaba anoche de festejo con Carlos Menem en Santiago de Chile, y la sanluiseña Alicia Lemme, cuyo gobierno condicionó cualquier negociación a que le abran el «corralito» y le liberen las reservas retenidas en el Banco Nación desde diciembre pasado. Los dos estarán recién hoy en Santa Rosa después de marcar la distancia con esa ausencia de anoche: responden ambos a los dos adversarios jurados de Duhalde -Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá-, que además ya circulan como candidatos presidenciales.
En la primera reunión que mantuvo el Presidente con los principales caciques del peronismo antes de una cena en la residencia oficial del local Rubén Marín, Duhalde se comprometió a no repetir nunca más que renunciará al cargo.
Estuvieron presentes Felipe Solá (Buenos Aires), Carlos Rovira (Misiones), José Manuel de la Sota (Córdoba), Juan Carlos Romero (Salta) Julio Miranda (Tucumán), Eduardo Fellner (Jujuy), Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Reutemann (Santa Fe), Néstor Kirchner (Santa Cruz, llegó recién a la hora de la cena), Carlos Díaz (Santiago del Estero) y Carlos Manfredotti (Tierra del Fuego). La primera ronda de la conversación antes de la cena consistió en la serie de retos al Presidente por haber alardeado de querer irse del puesto por falta de apoyo del peronismo. «¿Cuándo no te apoyamos?», fue la síntesis.
Ante ese pedido, Duhalde se resignó a no insistir en amenazas de alejamiento adelantado: «Quiero que elijamos entre todos la estrategia para el éxito del gobierno. Mi misión es ponerle la banda a un presidente peronista. Voy a seguir en el cargo si me aguanto, y si ustedes me apoyan yo voy a aguantar».
Con esta promesa de que los apoyos que les pide a los gobernadores no son en beneficio propio sino para convertir a alguno de los presentes en presidente de un futuro gobierno.
Ahí colocó la promesa de no recurrir nunca más al expediente de amenazar con la renuncia. Les dijo que jamás usará esa vía que puede mostrar al peronismo, el partido de todos ellos, reconociendo un fracaso.
Duhalde le puso precio al pedido de apoyo concreto, luego de agradecer la confirmación del voto de mañana del PJ en el Senado: que le firmen los pactos particulares todas las provincias, que es el último requisito del Fondo. De manera unánime los gobernadores le prometieron que esta semana lo harán todos los que faltan (hasta ahora lo han hecho sólo siete provincias). Duhalde había llegado junto a Solá en el avión (también con Rovira) y explicó que Buenos Aires había negociado las condiciones con Economía para firmar de inmediato el acuerdo. «Si Buenos Aires firma, firmamos todos», rió uno de los presentes, que sabe como todos que la deuda de Buenos Aires la acumuló el duhaldismo gobernante y que esa rúbrica es una prueba de que habrá baja del gasto en el distrito del Presidente.
Una segunda ronda de los gobernadores en el uso de la palabra tuvo como tema las quejas por los atrasos en el envío de los fondos de coparticipación que la Nación tiene demorados desde marzo pasado. Cuando se firmó el último pacto fiscal, la Nación se comprometió a respetarles a las provincias para ese mes de marzo el piso de coparticipación de $ 1.365 millones (menos 13% de descuento, a discutir). Ese dinero nunca llegó, y menos el envío regular de la coparticipación del principal tributo que se recauda y se coparticipa, el que grava al cheque.
Los mandatarios recordaron que el único dinero que recibieron fueron los $ 290 millones en LECOP a repartir entre todos como auxilio extra para pagar los sueldos de abril por la baja de recaudación motivada en el largo feriado bancario que hubo cuando renunció Jorge Remes Lenicov.
Esos reclamos los concentraron los gobernadores en demoras remediables por el gobierno, como la renegociación de la deuda de las provincias con los organismos financieros internacionales. Estos créditos comprometen mucho, por caso, a Santa Fe. Carlos Reutemann expuso que las demoras de su provincia en sentarse a firmar el acuerdo particular con la Nación son porque tiene deudas concentradas más con los organismos multilaterales que con la banca privada.
Gildo Insfrán (Formosa) y Carlos Rovira (Misiones) ejemplificaron el reclamo de manera contundente: «Nos cobran todos los días, por goteo, en dólares verdes al cambio libre, deudas por créditos de agua potable tomados con el Banco Mundial y el BID en los años '80, antes de la convertibilidad», dijo Rovira.
Duhalde escuchó las quejas y pidió que las expongan hoy ante Roberto Lavagna, pero igual ordenó a Jorge Matzkin (ministro del Interior) y a José Pampuro (secretario privado) que tomasen nota puntual de cada queja para encontrarle una solución a su regreso a la Capital Federal.
Cuando los gobernadores salieron de la cena negaron que hubiera sido tema de la larga tenida de más de cinco horas la discusión de un cronograma electoral. Mucho menos que hubieran hablado de la interna o, el colmo, de un adelantamiento de las elecciones. Los mandatarios permanecerán hoy en Santa Rosa para participar de un acto con el Presidente y el local Marín, y después en un almuerzo en la residencia, adonde fue invitado anoche a dormir Duhalde. Fue un gesto diplomático porque el ministro del Interior, Matzkin, le había dispuesto una habitación en su casa particular y había reservas a nombre del Presidente en dos hoteles de Santa Rosa.
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