Ricardo López Murphy consiguió ayer el apoyo de la Unión Industrial Argentina (UIA) a su propuesta de gobierno, al exponerla ante el Comité Directivo de esa entidad. En un almuerzo en el nuevo edificio de la UIA, el ex ministro de Economía y precandidato a presidente de la Nación provocó un aplauso al final de su discurso y apoyos directos para su candidatura. La presentación se concentró en la explicación de sus posiciones políticas antes que las económicas, ya que éstas «son bien conocidas por ustedes», según el propio orador.
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El ex hombre de FIEL empezó hablando sobre lo que considera la principal falla de la democracia actual: «la violación de la Constitución» y el alejamiento «de los principios de Manuel Belgrano, Carlos Pellegrini y Juan Bautista Alberdi». Continuó asegurando que la base de su propuesta es «volver a que funcione la ley» y «se respeten los contratos firmados», como base fundamental para que «volvamos a ser un país serio ante el mundo». El orador protestó por las críticas internacionales a la Argentina ya que «no puede ser que nos basureen todo el día». «Sin embargo -continuó-, nosotros tenemos que generar el cambio de imagen ante el mundo demostrando que sabemos reconocer nuestros errores y reinsertarnos al mundo». Inmediatamente López Murphy se concentró en el único contenido económico de su discurso. «Debemos tener una política fiscal fuerte que genere seguridades sin pedir más dinero al exterior», para luego «comenzar a pagar la deuda y volver al mundo».
Habló luego de su propuesta de seguridad, asegurando que «lo único que se necesita es respetar las leyes que hoy están vigentes», y pasó luego a criticar los cortes de rutas a los que calificó de «procedimiento inaceptable, lejano a la democracia». Aseguró que es función del Estado y de la democracia «prohibir que este tipo de medidas ocurran» y que no hacerlo «implica caer en la demagogia y el populismo».
• Austeridad
Casi al final aseguró que un gobierno bajo su autoridad sería austero y criticó la forma en que el resto de los candidatos está financiando la campaña electoral. «Si ustedes, que son los empresarios más importantes del país, no están aportando grandes sumas de dinero a la campaña porque prefieren ser austeros, me pregunto de dónde sale el efectivo para pagar la campaña actual», reflexionó. El precandidato terminó su discurso reconociendo una realidad: «Para poder poner en funcionamiento el país como nosotros queremos se necesitan muchos votos», fue la frase final del ex radical.
Luego de la entrada de langostinos, el carré de cerdo y el helado con peras que se sirvió en el Salón Petiribí de la sede de la UIA, López Murphy recibió elogios y promesas de apoyo por parte de la mayoría de los empresarios que llegaron a escucharlo. Lo habían escuchado el presidente de la UIA, Héctor Massuh (conquistado por la causa lopezmurphysta, luego de un fugaz paso por las ideas primarias de Ignacio de Mendiguren), Cristiano Ratazzi (FIAT), Alberto Alvarez Gainani (COPAL), Héctor Méndez, Carlos Sacco, Federico Nicholson, Luis Spanggemberch y Daniel Funes de Rioja.
Luego de la despedida de López Murphy, estos directivos de la UIA se dedicaron a las especulaciones políticas. La fórmula ideal para los empresarios de la entidad sería Carlos Reutemann como presidente con Ricardo López Murphy como jefe de Gabinete o ministro de Economía. «Yo sé que hablan casi todos los días y que coinciden en casi todo», aseguraba uno de los máximos responsables de la UIA, esperanzándose con un abrazo entre el gobernador de Santa Fe y el ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa.
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