18 de enero 2002 - 00:00

Los duhaldistas, muy impacientes

«Si el gobierno tiene que fracasar, que lo haga al lado de la gente», señaló enfático Lorenzo Pepe, mientras otros diputados peronistas, como Jorge Matzkin y Juan Schiaretti, asentían. El jefe de Gabinete de ministros, Jorge Capitanich, recibió una fuerte carga del bloque de diputados del PJ ayer, al visitarlos en el Congreso para informar sobre la marcha del gobierno. Curiosamente, los más duros en la tenida fueron los duhaldistas.

El primero en plantear sus diferencias fue el cordobés Schiaretti, ligado al gobernador José Manuel de la Sota, informal embajador de Duhalde ante Brasil, cuando trató de llevar tranquilidad a Fernando Henrique Cardoso apenas asumió el Presidente designado. Y aún antes de haber asumido Carlos Ruckauf como canciller. Schiaretti le reclamó a Capitanich que era imperativo cumplir con los tres compromisos del Presidente cuando asumió: 1) liberar el «corralito» y permitir retirar los fondos a $ 1,40 por dólar «cuanto antes»; 2) liberar el cobro total de los salarios; y 3) restablecer el artículo 6° de la Ley de Emergencia Económica. Es decir, reconocer el 1 a 1 «hasta 100.000». Es decir que si se tienen 120.000, se le reconoce al ahorrista o depositante esa relación «hasta 100.000», quedando fuera sólo 20.000. Que en ningún momento se pensó que los «créditos» se podían entender como una deuda globalizada. Algo que modificó el Banco Central -comunicación 3.429, primer párrafo-habla de «los saldos de financiaciones de un mismo cliente que en su conjunto y en una misma entidad no excedan en origen el equivalente de dólares 100.000». Los legisladores le enrostraron a Capitanich que hasta ahora nadie ha explicado, desde el gobierno, por qué las circulares del Banco Central terminaron modificando el espíritu de ese artículo de la ley aprobada por el Congreso.

•Riesgo

El jefe de Gabinete les trató de explicar que, abriendo el «corralito», existía el riesgo de una corrida al dólar, provocando la estampida de éste, con el riesgo de una inflación incontrolable. También les trasladó las penurias del gobierno, obligado a restablecer los servicios que presta el PAMI, cuando este organismo «está sin un peso».

Fue cuando Pepe y el riojano Quintela volvieron a la carga, señalándole: «¿Cómo puede ser que se haya cambiado?», cuando en lugar de hacer la prometida retención a las petroleras, ahora resulta que «todo se limita a que ellas consigan créditos en el exterior». Capitanich negó de plano esta posibilidad, escudándose en que «es una campaña de prensa».

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