«Nadie puede sorprenderse o pedir explicaciones o calificar una situación como inexplicada. La democracia no se defiende con discursos, sino con la conducta», dijo en referencia al mensaje del miércoles del removido jefe militar. En un enérgico discurso con motivo del Día del Ejército, en el que buscó no dejar ninguna duda sobre su autoridad, el Presidente señaló que «no es la función que compete a un militar analizar las conductas del poder político». Además, indicó que «sorprende que alguien pretenda que la sociedad le agradezca por respetar la Constitución». Después de marcar con dureza su posición, Kirchner se mostró más conciliador. «Estamos convencidos de que las fuerzas tienen un lugar en el proyecto de esta nueva Nación», dijo, y afirmó querer «una fuerza altamente profesionalizada y prestigiada, comprometida con el futuro y no con el pasado». Por su parte, el nuevo jefe del Ejército, Roberto Bendini, aseguró que la fuerza que comanda es «una institución confiable de la democracia». «La recuperación del país nos exige transitar un camino que requiere de todos. El Ejército, con humildad, quiere realizar su aporte», señaló intentando dar una imagen de calma en el arma tras las últimas polémicas. Sigue abierta la cantidad de generales que serán pasados a retiro y la lista podría reducirse a diez.
Néstor Kirchner replicó ayer duramente al ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni, al sostener que no es función de un militar «analizar las conductas del poder político». Durante la celebración del Día del Ejército en el Colegio Militar, en El Palomar, Kirchner descalificó el mensaje de despedida del ex jefe militar, al señalar que «sorprende que alguien (en alusión a Brinzoni) pretenda que la sociedad le agradezca por respetar la Constitución». «Nadie puede sorprenderse o pedir explicaciones o calificar una situación como inexplicada. La democracia no se ratifica por discursos, sino por conductas», dijo al resaltar las facultades que le confiere la Constitución para la remoción de las cúpulas militares que efectuó en sus primeros días al frente del gobierno.
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Estaba presente todo el Ejército. El actual y el inmediatamente anterior. Concurrió Brinzoni, de uniforme, y también Martín Balza, que fue evitado por los oficiales superiores retirados y saludado por algunos, no todos, los generales en actividad. Del gabinete nacional, el primero en llegar fue el jefe de la SIDE, Sergio Acevedo; seguido por el de Salud, Ginés González García. Con el Presidente, que llegó en el helicóptero presidencial, arribaron también el jefe del Gabinete de Ministros, Alberto Fernández; y los ministros de Defensa y de Interior, José Pampuro y Aníbal Fernández. En el palco de invitados se observó la presencia de civiles como el fiscal Carlos Stornelli; y los intendentes de Tres de Febrero, Hugo Curto, y de San Miguel, Aldo Rico. De lejos este último el más asediado por quienes buscaban saludarlo e incluso sacarse fotos, como ocurrió con algunos cadetes.
Estaban los actuales jefes del Estado Mayor Conjunto, Juan Carlos Mugnolo, que hoy será relevado por el brigadier Jorge Chevallier; y también el jefe de la Armada, Joaquín Stella, y de la Fuerza Aérea, Walter Barbero. Asimismo llegaron hasta El Palomar los futuro jefes de esas fuerzas, el contraalmirante Jorge Godoy y el brigadier Carlos Rohde.
En su mensaje leído, Kirchner -que asistió al acto flanqueado por José Pampuro y el jefe del Ejército, Roberto Bendini-, enfatizó que «analizar y caracterizar las conductas del poder político no es función que le corresponda a un militar». Agregó que «estamos convencidos de que las fuerzas tienen un lugar en el proyecto de esta nueva Nación», añadió, y reiteró lo pronunciado en su discurso de asunción, al destacar hoy que quiere «una fuerza altamente profesionalizada y prestigiada, y comprometida con el futuro y no con el pasado».
• Política de Estado
Resaltó que la defensa nacional «será una política de Estado» durante su gobierno, y convocó a los militares para «el diseño de un nuevo país» con el aporte «de mentalidades abiertas». Fue aquí cuando les mostró la punta dulce de un mañana mejor en lo presupuestario. Afirmó Kirchner que ese futuro «seguramente insumirá esfuerzos presupuestarios que el crecimiento sustentable de nuestra economía permitirá afrontar».
Al concluir el acto, el jefe de la cartera de Interior se prestó al interrogatorio por momentos desordenado de la prensa. Convertido en vocero del área de Defensa -Pampuro se retiró con el Presidente y el jefe de Gabinete-, Aníbal Fernández sostuvo que «no es función» de los miembros de las Fuerzas Armadas «analizar» las conductas del poder político, y destacó que en su discurso Kirchner «no le contestó a nadie». Aunque fue evidente que lo hizo con Brinzoni. El ministro se refirió así a las versiones sobre un presunto malestar en ambientes castrenses y políticos por la decisión del Presidente de pasar a retiro a alrededor de una cincuentena de mandos castrenses. «El Presidente ha dicho lo que tenía que decir, sin contestarle a nadie. Dice lo que va a hacer de aquí en adelante el gobierno nacional», aseveró el ministro. Que esta vez se cuidó de hablar de «incorporar a las Fuerzas Armadas a la democracia» como lo hizo a principios de esta semana. Fernández minimizó además la posibilidad de que el general Brinzoni, desde ayer retirado, sea sancionado por el discurso que pronunció el miércoles en el Regimiento 1 Patricios, en el cual cuestionó los relevos militares.
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