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«Folha» aclarará -según hablamos ayer con ese diario-que no es ninguna declaración formal de Lula, sino que serían frases extraídas de una conversación en un cóctel en la Embajada de Brasil en París.
La frase disgustó en la izquierda criolla, que no tiene a Kirchner como propio y donde todo militante aspira a colgarse de Lula. Le pasa a Luis Zamora, Elisa Carrió, el sindicalista Víctor De Gennaro, Alfredo Bravo, y desde ya también a Kirchner y es posible al mismo Adolfo Rodríguez Saá. Ahora, se espera que no haya hablado así.
Duhalde en Brasil le pidió a Lula un pronunciamiento para Kirchner y no lo logró, quizá influenciado el brasileño por la experimentada cancillería en Itamaraty, que le dijo que seguir apostando contra Carlos Menem podría complicar mucho la relación con la Argentina e inclusive el Mercosur si éste gana la elección presidencial.
Lula en la Argentina, en el Congreso, criticó el «uno a uno» de la convertibilidad en un dardo contra Menem. En la reunión socialista de Porto Alegre, enfervorizado con los oyentes de izquierda, habló de corrupción y mencionó a Menem, Salinas de Gortari, el peruano Fujimori y el brasileño Collor de Mello. Otra imprudencia, a lo que Menem le respondió:
Si «Folha» aclara, bajaría el tono de las frases de Lula porque ya es demasiado que quiera tener máxima relación con la Argentina y consolidar el Mercosur y ahora también introduzca una cuña en la izquierda autóctona.
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