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29 de diciembre 2006 - 00:00

Macri, arrinconado por "municipalistas"

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Mauricio Macri
Mauricio Macri está en ese momento en el cual un político se convierte en líder o se conforma con ser un puntero de distrito: toda la tropa que lo sigue le indica que siga un camino -ser candidato a jefe de Gobierno de Buenos Aires- pero él insiste en que debe ir para otro lado, la presidencia de la Nación. Ese entorno tiene un propósito claro: Macri siempre hará una elección buena en primera vuelta a ese cargo porteño y es la oportunidad para que entren legisladores que tendrán conchabo seguro por cuatro años, un plazo mucho más largo del que puede prever para sí un candidato a cargos ejecutivos.

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La segunda vuelta la puede ganar o no Macri, pero se habrá conseguido alguno de los 30 cargos que se renuevan en la cámara porteña para la que se anotan en malón todos: el año que viene sólo tres de los legisladores que dejan banca pueden ir a la reelección por la cláusula que impide dos mandatos consecutivos.

  • Centro de poder

  • Macri está obligado, en cambio, a sostener la chance nacional porque cree que la sola noticia de que renuncia a la presidencial será motivo de escarnio de sus adversarios, que lo van a acusar de cobarde, de arrugar en la pelea grande, de resignarse a que -como le indican sus asesores íntimos- Kirchner es imbatible. Pelear la nacional para perder no es negocio, le dicen, y le recuerdan el caso de Ricardo López Murphy, que salió tercero en las elecciones de 2003 con 16,37% de los votos totales (Kirchner es presidente con 22,24%) y hoy está, políticamente, bajo tierra. Le recuerdan también que el centro del poder macrista está en la Capital Federal y que si él no es candidato en ese distrito disipará todo el poder que tiene.

  • Respaldo

  • El informe que le dio en el último viaje el ecuatoriano que aconseja a Macri, Jaime Durán (se fue de Buenos Aires el jueves pasado) sirvió de respaldo a la doctrina del Macri municipal, a la que sólo se resiste Horacio Rodríguez Larreta, quien sueña con competir por la Jefatura de Gobierno. Sus argumentos no alcanzan hasta ahora para dar vuelta la opinión de Durán, que entiende que Kirchner es hoy imbatible, que seguramente será él y no Cristina el candidato, que las promesas de caída del Presidente en respaldo por las sucesivas crisis (Misiones o Gualeguaychú, por caso) nunca se cumplieron. También que Macri en la Ciudad tiene buena chance de derrotar a Jorge Telerman, que será el candidato del oficialismo en la segunda vuelta.

    Telerman, cree Durán, es el mejor candidato del centroizquierda y la polarización puede beneficiarlo definitivamente a Macri en el ballottage. De paso, Durán recuerda haberse opuesto a la destitución de Aníbal Ibarra, entre otras cosas, porque lo ponía a un nuevo jugador en la cancha, Telerman, que cumple muy bien el rol de referente del centroizquierda en el distrito.

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