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20 de febrero 2008 - 00:00

Macri, en pánico por habilitaciones

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La reacción de Mauricio Macri fue casi de pánico: después del incendio en el local de cotillón en un edificio de Once -que los bomberos tuvieron que combatir por casi 30 horas-, el Gobierno porteño se dio cuenta de que en materia de siniestros, cualquier cosa puede pasar en la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, el propio Macri se encargó de informar que el local no estaba habilitado como depósito -los abogados de la empresa aún sostienen que ésa no era su función- y menos el tercero y cuarto piso, donde, según los bomberos, comenzó el fuego.

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Frente a ese escenario, Macri intimó anoche a todos los comercios de la Ciudad que tienen depósitos a un reempadronamiento y anunció que se controlarán todos los locales, una tarea que puede llevar años.

La decisión fue el resultado al que llegó el jefe de Gobierno porteño después de conocer que ninguno de los pisos altos del edificio estaba habilitado como depósito y mucho menos para artículos navideños, como después se encargó de difundir Guillermo Montenegro. En esas condiciones quedó claro que desde la tragedia de Cromañón no es mucho lo que ha avanzado la Ciudad en materia de seguridad y que un desastre siempre puede suceder. Las imágenes de Aníbal Ibarra declarando en su juicio político en el recinto de la Legislatura porteña se repetían en la mente de los funcionarios de la Ciudad.

Por eso el apuro de Macri por ponerse a la cabeza de la investigación: «Estaban habilitados la planta baja y el primer piso, pero sólo como comercio, no como depósito», dijo por la tarde. «Esto llevará tranquilidad a todos los habitantes de la Capital de que nada nos va a suceder, más allá de una fatalidad». Y les insistió a los comerciantes que «declaren lo antes posible y hagan las inversiones que correspondan para asegurarnosa todos los vecinos de Buenos Aires que no corremos ningún riesgo». Ahora, la Agencia de Control que se creó en enero será la encargada del empadronamiento y de ejercer los controles que llevarán tranquilidad a los vecinos.

Es claro que el incendio del edificio de cuatro pisos en Once poco tiene que ver en dimensión trágica con lo que sucedió en Cromañón. Pero lo que espantó al macrismo es comprobar en carne propia que, como se verificó en aquel caso, las trampas en la habilitación de locales pueden terminar en un escándalo para cualquier gobierno.

Así, la situación legal de la habilitación de Cromañón tiene semejanzas espeluznantes -para el gobierno de Macri y para la Ciudad en general- con lo que sucedió en Once: en ambos casos existían habilitaciones formales, pero que no reflejaban la realidad de las actividades que allí se realizaban. Por lo menos es lo que dice el primer dictamen que recibió el jefe porteño sobre el incendio.

  • Inacción

    De aplicarse la teoría de la responsabilidad por inacción en los controles que la Legislatura cargó sobre Ibarra para su destitución, en el caso de Once no sería responsable directo Macri, pero sólo por el poco tiempo que pasó desde su asunción en la Jefatura porteña.

    Así, aunque en este caso no hubo que lamentar víctimas fatales, a todo el gabinete macrista le corrió frío ayer al pensar lo que podría haber sucedido si, por ejemplo, la estructura del edificio no hubiera soportado las llamas durante todo el tiempo del incendio. Por eso hasta se sobreactuó con los vecinos damnificados: se les proveerá los formularios para demandar a la empresa de cotillón, en caso de que hayan sufrido daños en sus propiedades.Anoche, el director de Emergencias porteño, Claudio Pascali, ratificó que realizarán tareas de apuntalamiento, pero las reparaciones o eventuales derrumbes quedarán a cargo de los propietarios de la empresa incendiada.
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