Ahora que Jorge Telerman ya tiene casi definida la nómina de su plantel completo, con el que llenará el abultado organigrama del gobierno porteño, se abrirán las puertas para otra puja de cargos.
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Se trata de los puestos en llamadas «embajadas» porteñas, como indican a los organismos descentralizados, que los hay de variados fines en la administración local, inclusive algunos de corta existencia, como el Instituto del Juego, en donde logró colar un representante el kirchnerismo en las últimas horas.
En muchos de esos organismos la norma indica que deben ocupar lugares representantes de la oposición, aunque con tal ubicación no se vea aún qué bloque legislativo la representa ya que la mayoría se muestra deseosa de sustentar la gobernabilidad de Telerman en el tramo de gestión que le resta hasta diciembre del año próximo.
Pero, hay casos que ya mortifican a macristas, especialmente a los del ala peronista que creen que debe también compensar su buena voluntad con algunas sillas en el gobierno porteño. Por ejemplo, el Ente Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires es una de esas embajadas. Sin embargo, allí los directores conservan mandato hasta 2008. Las designaciones se realizan por acuerdo legislativo en función de la norma que expresa que el Ente está constituido por un Directorio, conformado por cinco miembros, designados por la Legislatura por mayoría absoluta del total de sus miembros.
Pluralidad
Esa misma norma indica que «el presidente o presidenta es propuesto por el Poder Ejecutivo y los vocales por la Legislatura, garantizando la pluralidad de la representación, debiendo ser uno de ellos miembro de organizaciones de usuarios y consumidores».
Lo que indigna hoy al peronismo macrista, es que dos miembros del directorio que ingresaron en representación de esa oposición, se han convertido en kirchneristas. Es el caso del ex jefe de campaña de Mauricio Macri, Juan Pablo Schiavi y del felipista Julio Balbi.
Mientras reclaman algunos puestos vacantes en otras «embajadas» los aliados del macrismo quieren hacer valer esas pérdidas, que Telerman, seguramente sabrá compensar en otras estructuras.
Por ejemplo, hay una silla a cubrir en el SBASE, la empresa estatal que construye los subterráneos, a la que renunció hace un tiempo un director y no fue repuesto. La sociedad la preside Edgardo Kutner -de afinidad con el ministro de Obras Públicas de la Ciudad, Ernesto Selzer (éste a su vez con Julio De Vido)-.
Otro lugar podría abrirse en la otra empresa estatal porteña, AUSA, la que controla las autopistas, ya que el directorio no tiene que asumir con acuerdo legislativo. La empresa la preside Felipe Nougués, quien fue designado por el destituido Aníbal Ibarra y el directorio lo integran el peronista Fabián Valle (Macri) y los kirchneristas Liliana Sánchez, Raquel Kismer de Olmos y Alejandro Robba.
Además queda el Banco Ciudad, cuyo directorio Telerman querría renovar en parte (ha confirmado en cambio a su presidente, Eduardo Hecker), pero donde tampoco se completó y quedan por cubrir dos cargos de directores, uno de los cuales le correspondería al macrismo y hasta podría pelearlo el ARI.
Después restan, la Corporación Puerto Madero donde la Ciudad de Buenos Aires tiene dos representantes, el Mercado Central, y la Corporación del Sur, cuya presidencia quedó vacante al nombrar al ex ministro de Trabajo Enrique Rodríguez como ministro de la Producción, pero el jefe de Gobierno le asignó doble tarea y no lo reemplazó en la Corporación, sino que lo nombró como presidente ad honoren. Toda una pérdida para los que pujan por cargos.
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