El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, se refirió a las crecientes tensiones entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas y aseguró que Washington priorizaría una desescalada ante una eventual crisis. Durante una entrevista, fue consultado sobre qué posición adoptarían frente a un hipotético nuevo enfrentamiento armado en el Atlántico Sur y, particularmente, si brindaría respaldo militar al país europeo.
El diplomático evitó responder de manera afirmativa o negativa y remarcó que una decisión de esas características dependería directamente del presidente estadounidense Donald Trump. “Es una decisión del comandante en jefe”, afirmó Waltz. Luego agregó: “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”.
El representante estadounidense ante la ONU también hizo referencia a los vínculos que Washington mantiene tanto con Buenos Aires como con Londres. “Argentina es una gran amiga de Estados Unidos”, sostuvo Waltz, al tiempo que recordó la histórica “relación especial” entre su país y el Reino Unido.
Al ser consultado sobre una eventual asistencia militar, volvió a evitar una definición: “En términos de cualquier clase de apoyo más allá de eso, se lo dejaré a la Casa Blanca y al presidente”.
Mike Waltz declaró la postura de EEUU ante Malvinas.
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Las declaraciones se conocieron en un contexto de renovada tensión por Malvinas. El Reino Unido mantiene su posición respecto del archipiélago y sostiene el derecho de sus habitantes a la autodeterminación, mientras la Argentina reivindica la soberanía sobre las islas y los espacios marítimos correspondientes.
Las declaraciones de Donald Trump que generaron incertidumbre
La posición estadounidense volvió a quedar bajo atención después de diferentes declaraciones de Trump sobre la disputa. A fines de agosto, ante una consulta sobre una eventual revisión de la postura de Washington respecto de las islas, el mandatario estadounidense respondió que analizaba “cada posición”.
Posteriormente puso en duda, ante otra pregunta, la capacidad o disposición británica para volver a desplegar fuerzas a semejante distancia, aunque no anunció formalmente un cambio en la política de Estados Unidos.
El primer ministro británico, Andy Burnham, abordó la cuestión durante un encuentro con Trump realizado el 22 de septiembre en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
“Vamos a mantenernos firmes frente a cualquier amenaza. Defenderemos el derecho de los habitantes de las Falklands a la autodeterminación y a seguir siendo británicos”, declaró Burnham posteriormente.
El proyecto Sea Lion en el centro de la disputa
El nuevo capítulo del conflicto diplomático tiene como uno de sus principales ejes al proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
El Gobierno argentino considera ilegítima la explotación de hidrocarburos en esos espacios sin autorización nacional. El Ejecutivo avanzó durante septiembre con medidas contra personas y compañías vinculadas a esas actividades y posteriormente decidió recurrir a mecanismos internacionales.
El 28 de septiembre, Milei instruyó formalmente a la Cancillería y a los equipos jurídicos del Gobierno para iniciar el procedimiento de arbitraje contemplado en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Sea Lion es uno de los principales focos de conflicto.
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Según el comunicado oficial, el objetivo es impedir la explotación de hidrocarburos mediante Sea Lion y evitar otras medidas que, desde la posición argentina, puedan agravar la disputa, entre ellas nuevos permisos para explotar recursos naturales en la plataforma continental reclamada por el país.
Las posiciones de la Argentina y el Reino Unido
Navitas Petroleum posee el 65% del proyecto Sea Lion y Rockhopper Exploration, el 35%. Las compañías sostienen que operan con las correspondientes licencias otorgadas por las autoridades de las islas y el respaldo británico. La producción está prevista para comenzar en 2028.
El Reino Unido, por su parte, reafirmó durante septiembre que su posición respecto de las islas permanece sin cambios y volvió a respaldar el principio de autodeterminación de sus habitantes.
La posición oficial argentina sostiene que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte del territorio nacional y que existe una disputa de soberanía con el Reino Unido. La Asamblea General de la ONU reconoció la existencia de esa disputa en la Resolución 2065 (XX) y llamó a ambos gobiernos a encontrar una solución pacífica mediante negociaciones.
En ese escenario, Waltz evitó anticipar qué haría Estados Unidos frente a una hipotética escalada militar y puso el foco en una instancia previa: intentar reducir las tensiones entre la Argentina y el Reino Unido antes de considerar cualquier otra medida.