El bloque oficialista de la Legislatura porteña decidió levantar el veto que había tendido sobre la peronista Alicia Pierini, y la legisladora resultó finalmente consagrada ayer, en una sesión especial, titular de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.
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En una jugada en la que dobla la apuesta, Aníbal Ibarra incluso está pensando en proponer a otra menemista, Raquel Kismer de Olmos, como directora del Banco Ciudad de Buenos Aires.
En la sesión de ayer, que se venía postergando al punto de estar vacante toda la Defensoría porteña, curiosamente Pierini fue defendida desde los bloques de la izquierda, aunque, a la vez, esas bancadas votaron en contra del procedimiento para la elección de los miembros del organismo de control y consideraron «bochornoso» que fueran designados en la Defensoría «tres legisladores y la esposa de un cuarto».
Ibarristas, radicales, socialistas y peronistas habían llegado a un acuerdo antes de las elecciones porteñas de agosto pasado, para nominar a Pierini y sus cuatro adjuntos en la Defensoría, pero luego de los comicios ese trato se rompió. Pierini comenzó a ser acusada de menemista como todo impedimento para acceder al puesto, para el cual pasó por audiencia pública como el resto de los candidatos. Desde el entorno de la legisladora, se acusó a los adeptos del cronista Miguel Bonasso como quienes habían lanzado una campaña en su contra vía el matutino «Página/12». En este tiempo, el bloque Fuerza Porte-ña -nueva alianza de Aníbal Ibarra-se mantuvo sin dar quórum cada vez que iba a iniciarse la sesión para votar defensores y en el despacho de Alberto Fernández -jefe de Gabinete de Néstor Kirchner-se inició un desfile de solicitudes -desde organismos de derechos humanos y otras ONG de diversos temasa favor de la candidata, quien fue compañera de fórmula de Daniel Scioli, cuando el vice-presidente fue electo candidato del PJ para jefe de Gobierno porteño. El vicepresidente se alegraba ayer de la designación que consideraba un logro «del peronismo de la Capital».
Entre las excusas que había puesto el ibarrismo para no votar a Pierini se aludía a que el bloque no votaría dividido. Entre otros, Carlos Campolongo --ex jefe de campaña de Ibarra-se negaba a votar a la peronista. Ayer, sin embargo, levantó la mano a su favor -todo un gesto de quien se siente en estos días herido por haber quedado fuera del nuevo gabinete de Ibarra. Finalmente, habría sido el sindicalista Víctor Santa María (sindicato de encargados de edificios) quien terció para que se unificaran los votos oficialistas y se destrabara el tema. Esa mediación tiene las características de quien ha colaborado intensivamente en la campaña electoral de Ibarra. «Es un bochorno, es inmoral y falto de ética», bramó el inefable legislador marxista Alexis Latendorf durante la sesión, disgustado porque tres postulantes a defensores eran legisladores en ejercicio, sentados en sus bancas. El ex belicista Lucio Ponsa Gandulfo defendió a sus pares. Dijo que la Constitución no impedía a los legisladores ser candidatos a defensores «y si no gusta es otro tema». Lo aplaudió casi todo el recinto y las barras que, como siempre, se instalan hasta sobre las bancas. «Yo cuestiono el procedimiento porque considero que a los defensores los debe elegir el pueblo, pero también repudio la persecución ideológica que se le hizo a Pierini», sorprendió desde su banca Vilma Ripoll. «Quiero conocer la transa», pidió la kirchnerista Juliana Marino -diputada nacional electa-, cuya enemistad con Pierini es manifiesta.
Después se votó una resolución para que no votaran las designaciones los postulantes legisladores y se pasaron a las propuestas. Santiago de Estrada -jefe de la banca PJ-propuso a Pierini destacando su «trayectoria en la defensa de los derechos humanos» de quien se desempeñó en el rubro durante el gobierno de Carlos Menem; el radical Cristian Caram, a la legisladora Claudia Serio como adjunta; el radical ibarrista Daniel Bravo, al actual adjunto Gustavo Lesbegueris; el socialista Fernando Finvard, a Graciela Muñiz; y, finalmente, Oscar Moscariello presentó al legislador Atilio Alimena --pro-puesto por el macrismo-. Todos, sin más trámites, resultaron con los dos tercios de los votos, es decir, 40.
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