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También la táctica podría estar -y no sería mala- en golpear desde el gobierno, como se hizo, y retroceder un paso ahora para dar otros dos más adelante y avanzar sobre el duhaldismo.
O también puede ser que hayan comprendido algo lógico: si van peleados a la elección de legisladores en octubre de 2005, corren riesgo electoral frente a adversarios y a perfilados como Lilita Carrió y la consolidación de Mauricio Macri y Ricardo López Murphy y la izquierda trotskista.
No dejarán de odiarse Duhalde y Kirchner -menos sus esposas- pero con los anuncios de ayer se ve al gobierno más calmo (aunque sea por pícaro) y, por consiguiente, hay menos tensión en el país.
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