Agregó que esperaba «que la Justicia actúe rápido y eficazmente, identificando y castigando a los responsables», entre quienes, claro, no se cuenta.
En estas 96 horas de silencio, el gobierno se justificó en que no quería perjudicar a Aníbal Ibarra, a quien creen en Casa de Gobierno comprometido como nunca. Si el Presidente hablaba, dicen quienes escuchan la intimidad de Kirchner, le iban a preguntar sobre las responsabilidades del jefe del Gobierno porteño y no iba a saber qué decir.
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