Familiares de las víctimas de Cromañón manifestaron ayer su repudio al referendo que ha convocado Aníbal Ibarra, durante otra marcha ante las puertas de la sede del gobierno de la Capital Federal.
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Reunidos a pocos metros de las puertas del boliche incendiado en el barrio de Once, ofrecieron una conferencia de prensa en la que convocaron a otra marcha para el próximo 28 de febrero.
Los familiares rechazaron el referendo revocatorio de mandato que impulsa el jefe de Gobierno al considerar que la iniciativa busca «consagrar la impunidad».
Durante el acto, Cristina Santillán, Mariana Márquez y Miguel Barbalace, padres de víctimas, convocaron, además, a un escrache a Ibarra que llevarán a cabo hoy desde las 18 frente a la casa del jefe de Gobierno en el barrio de Agronomía. Los padres se fueron acercando al lugar junto con jóvenes que colocaron banderas. En esos momentos, Mariana Márquez criticó la recolección de firmas, porque «se está engañando terriblemente al ciudadano porteño». «No están explicando en qué consiste esta junta de firmas», enfatizó Márquez, por lo que adelantó que la semana próxima se acercarán «a las mesas donde se juntan» para explicar que «hay un engaño terrible» desde «el Gobierno porteño».
En las carpas que acompañan la suerte de «santuario» que se generó en el lugar del boliche, se realizó, además, una misa en memoria de las víctimas. Una de las madres presentes pidió a los ciudadanos «que no firmen para que Ibarra consagre su impunidad» y «conserve su poder».
Minutos antes de que empezara otra marcha hacia la Jefatura de Gobierno porteño, habló Miguel Barbalace, padre de Gisela, también fallecida en la tragedia, quien dijo que, a partir de la realización del referendo, Ibarra «no tiene posibilidad de que la jueza lo llame» para que declare en la causa.
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