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20 de julio 2007 - 00:00

Más violencia por papeleras

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Momentos de tensión se vivieron ayer en la ciudad entrerriana de Concordia, cuando cerca de 150 comerciantes intentaron -sin éxito- forzar el levantamiento del piquete anti-Botnia que desde hace casi dos semanas consecutivas bloquea el puente que conecta a esta localidad con la uruguaya de Salto, que se mantiene en el marco de las vacaciones de invierno.

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Los comerciantes discutieron acaloradamente con los pocos asambleístas que se encontraban en el lugar, e incluso estuvieron a punto de trenzarse a golpes de puño.

El malestar radica en las pérdidas que sufre el sector por la barricada -primero intermitente, y ahora permanente-, que detiene el nutrido intercambio de ciudadanos entre las localidades que se acomodan a ambos lados del río Uruguay.

  • Barricadas destruidas

  • No fue, sin embargo, la primera señal de atención en los últimos días, ya que la semana pasada volvió la violencia además a la ciudad de Colón, de la mano de un grupo de desconocidos que el pasado viernes destruyó las barricadas utilizadas para sostener los cortes intermitentes, que de todas formas siguieron. Un episodio similar se había registrado en 2006.

    En este marco, la tensión podría crecer en la región, si se tiene en cuenta que desde la Asamblea de Concordia aseguraron que hoy desembarcará en la ciudad una delegación de sus pares de Gualeguaychú para intentar reforzar el corte ininterrumpido.

    Los comerciantes -junto a camioneros de la zona- se habían autoconvocado a las 15 en el paso binacional para manifestar su repudio a la continuidad del piquete.

    «Vamos a levantar la medida recién el sábado (por mañana), cuando se cumplan quince días ininterrumpidos de corte», había advertido previamente uno de los ambientalistas, Luis Román. Hoy, en asamblea, decidirán los pasos por seguir.

    El pasado lunes se había registrado en Concordia una escaramuza con un grupo de camioneros, que no pasó a mayores gracias a la intervención de la Gendarmería, pero que forzó a los vecinos a levantar el piquete por quince minutos.

    En paralelo, los intendentes de Colón y Concordia, Hugo Marsó y Juan Carlos Cresto, se comprometieron a convocar a todos los jefes comunales de ciudades de la cuenca del río Uruguay para «impulsar un saneamiento ambiental» de la región y analizar el caso Botnia.

    La postura más polémica, en rigor, fue adoptada por Marsó, quien prometió que les dará «una mano» a los asambleístas de su ciudad, aportándoles «materiales y elementos en general que necesiten».

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