«Yo me excluiría en el 2003», relativizó ayer Eduardo Duhalde su eventual reelección, a pocos minutos de la Asamblea Legislativa. Aún cuando puso en condicional su automarginación de las próximas presidenciables y no disipó los resquemores de Carlos Ruckauf y José Manuel de la Sota, la declaración sonó razonable a oídos de sus entonces compañeros de bloque del Senado que lo vieron llegar flanqueado por el diputado Miguel Angel Toma, Ruckauf y el secretario general de la administración de Buenos Aires, Esteban Caselli. El ex gobernador bonaerense participó de la última reunión como legislador, a media tarde de la víspera cuando las cartas ya estaban echadas a su favor.
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Llegó al Congreso con la misión de confortar a los diputados y senadores que querían escucharlo antes de votarlo como sucesor de Adolfo Rodríguez Saá. Antes de trazar los lineamientos generales de su gestión, debió desmentir que tuviera previsto incorporar al frepasista Juan Pablo Cafiero en el Ministerio de Desarrollo Social. Trató de tranquilizar a los presentes, entre ellos, la salteña Sonia Escudero quien preguntó por la eventual designación de «Juampi» en el gobierno de unidad nacional, tal cual señalaban varias versiones.
Fue el único momento de incomodidad, ya que hasta Eduardo Menem pareció apoyarlo. En realidad, le planteó que «desde este importante papel que le toca desempeñar, convoque a todo el PJ y termine con las disputas internas», mencionó a su hermano Carlos ayer en Anillaco. Duhalde, que siempre mantuvo una cordial relación con el delegado riojano, respondió que «más allá de las cuestiones personales, ése es mi objetivo: unificar el partido». Nadie mencionó a Carlos Menem ni las querellas intestinas de los gobernadores, todavía frescas.
A puertas cerradas con los senadores del PJ, el antecesor de Ruckauf en La Plata subrayó que «la convertibilidad fue superada por la realidad», aunque no brindó detalles de la propuesta para salir de la paridad monetaria. Prometió anunciar medidas concretas recién pasado mañana, pero no se privó tampoco de hablar de «sincerar el sistema financiero y que el Estado, de manera subsidiaria, garantice la devolución de depósitos». En un monólogo que improvisó, promocionó la idea de «presentar un acuerdo de 5 o 6 puntos con las demás fuerzas políticas». En ese sentido, mencionó que «no pagar la deuda externa es una decisión forzada, no querida».
Sin margen
Cuando arribó a la Cámara Alta, los senadores que comanda José Luis Gioja habían coincidido en que la renuncia de Rodríguez Saá los había dejado sin margen, al mismo tiempo había quejas por la forma en que los gobernadores tomaron decisiones en los últimos 10 días, sin dar mayor intervención a los miembros del bloque.
Antes de despedirse, Duhalde pasó el aviso de que los convocará a una cumbre de legisladores, tan pronto como sus
flamantes obligaciones se lo permitan. Fue un tímido homenaje a quienes él mismo había desairado en noviembre, al amenazar con formar una bancada aparte en sociedad con Mabel Müller. En aquel momento, el electo senador bonaerense vetaba a Gioja como titular del PJ senatorial debido a que venía del «viejo Senado».
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