23 de abril 2001 - 00:00

Menem, que se muda, cree que van contra él

Mientras piensa en la mudanza de la semana que viene a su nueva casa en la zona residencial de San Isidro, Carlos Menem insistió durante el fin de semana en que la detención de su ex cuñado Emir Yoma tiene detrás una maniobra política destinada a perjudicarlo en su carrera hacia la presidencia en 2003. «Me han querido sacar del camino, porque saben que soy candidato», se quejó en Anillaco, La Rioja, el sábado por la noche ante un grupo de locales, entre quienes estaba el gobernador Angel Maza. No dio nombres de ese complot, pero admite cuando le señalan que en La Plata se festeja cada vez que a él le va mal en algo. Por eso, no salen de su boca los nombres de Carlos Ruckauf y de Esteban Caselli. Tanto que hasta se enoja cuando ve que su hermano Eduardo polemiza con ellos abiertamente -parte de su puja por la senaduría riojana con Jorge Yoma, que cuenta con el apoyo del gobernador de Buenos Aires-.

El ex presidente quería, reconoce, que su hermano evitase la confrontación dura en la superficie, porque la escalada de insultos, cree, siempre termina perjudicando a todos sus protagonistas.

Sobre Yoma, es recurrente en lamentar su destino. «Es un muchacho trabajador, que tiene una gran trayectoria empresarial en el país y en el mundo», dijo, para agregar: «No se merece lo que le está pasando y más porque esto es un desquite, es todo político». Como abogado en ejercicio (tiene estudio abierto en el barrio de San Telmo, a pocas cuadras de la Casa de Gobierno), Menem ensaya algunas líneas de estrategia judicial.

Preferiría, discurre con los códigos en la mano, una línea de defensa que huya de las rutinas del clásico patrocinio de las causas penales y cultive argumentos con más carga teórica. Si no teme, puede cumplirse el pronóstico de uno de los abogados que asesora al detenido de que puede llegar a pasarse un año preso en los cuarteles de Gendarmería en Campo de Mayo.

Sobre la mudanza: Menem abandona antes de fin de mes la casa de la calle Echeverría en el barrio de Núñez, cuya propiedad se ha atribuido sin desmentidos a una empresa cuya titular es su hija Zulema. Tampoco se ha desmentido que desde hace meses las relaciones familiares están resentidas. Especialmente, desde que se empezó a hablar de casamiento entre el ex presidente y la animadora chilena Cecilia Bolocco. En las últimas semanas, esa idea de casamiento se enfrió. Hasta Menem, en un reportaje, negó lo que él mismo le había dicho a la prensa, que habría casamiento antes de mayo. «Es un invento de ustedes», desmarcó en gesto que algunos relacionaron con las consecuencias de la detención de Yoma sobre el ánimo del ex presidente. Pero en Anillaco la orden sigue siendo que el 26 de mayo haya gran fiesta en la plaza y que el párroco esté listo para alguna celebración, que si no es nupcial, por lo menos será la bendición informal de la pareja. Habrá música, adornos y comida para todos los que se acerquen a la villa cordillerana ese día.

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