Carlos Menem tiene previsto verse hoy dos veces en Washington con George W. Bush. Estarán en la apertura de una cumbre de partidos de centro en un hotel de la capital de los EE.UU. y por la noche compartirán con otros invitados una cena en la Casa Blanca. Algunos especulan con un aparte a solas que cimiente un relanzamiento del ex presidente en el mejor escenario internacional. Pero todos miran, además, el efecto que puede tener la gira que inició Menem ayer por dos semanas por Washington y Nueva York en la negociación clave de la Argentina con el FMI.
Siempre serán insuficientes los esfuerzos de Carlos Ruckauf para eclipsar la peor foto: Carlos Menem, el adversario principal de la gestión de Eduardo Duhalde, junto a George W. Bush, de cuya voluntad la actual administración depende dramáticamente. Esta noche, el ex presidente de la Argentina ingresará en la Casa Blanca para compartir una comida que ofrece el dueño de casa a los participantes de la Unión Demócrata Internacional, que agrupa a 80 partidos de centroderecha de todo el mundo, entre los que se cuenta el Partido Republicano de los Estados Unidos.
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Menem, acompañado de una comitiva integrada por Ricardo Romano, Jorge Castro, Ana Mosso, Javier Mouriño, Francisco Mayorga, Ramón Hernández, Mario Baizán y Adriana Laforggia, se instaló ayer en el hotel Marriot, a doscientos metros de la residencia presidencial norteamericana, donde se realizará la convención de esa internacional. Ya en el lobby, comenzó a presumir la presencia de ojos y oídos de Ruckauf, inquieto por la presencia de su principal adversario en la capital del imperio (Ruckauf y Esteban Caselli son los dos únicos peronistas a los que el riojano se las tiene jurada por su cautiverio en Don Torcuato). Pero en buena medida Menem tiene casa propia en Washington: Diego Guelar, antes de representar a Duhalde, lo representó a él frente al gobierno de Estados Unidos y, esta vez, le ofreció su logística para agasajarlo. Conocedor de los gustos del visitante, le ofrecerá un «pizza party» en su residencia, a la que asistirán figuras relacionadas con la Argentina. Guelar, hay que recordar, tiene mejores relaciones con la Casa Rosada que con la Cancillería -por no decir que está distanciado de Ruckauf-, lo que por carácter transitivo lo acerca más a Menem.
La agenda de Menem será bastante discreta en este viaje, primera presentación internacional después de su liberación de Don Torcuato. Es cierto que su participación en la asamblea de la IDU será de las más destacadas: sólo competirá en jerarquía con Bush Jr. y con Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos que abrirá las sesiones. Pero el trato con Bush acaso no supere un apretón de manos. ¿Habrá foto de ambos? Era el desvelo de la Cancillería de Duhalde. En otros términos: ¿utilizará el gobierno norteamericano la figura de Menem para irritar a Duhalde aprovechando la antinomia automática entre ambos?
El ex presidente participará también de un par de encuentros con funcionarios de la administración americana: estará con John Maisto, el segundo de Condoleeza Rice (encargado para América latina del Consejo de Seguridad Nacional) y con el ascendente Glenn Hubbard, jefe de asesores económicos de Bush y «parejero» de Paul O'Neill, con quien compite por la orientación económica del gobierno de los Estados Unidos. ¿Qué tono tendrán sus afirmaciones sobre la actual gestión peronista? Si se lo sigue por sus primeras declaraciones periodísticas, ayer, será prudente y operará como un hombre de Estado: habló de la necesidad de que el gobierno termine su mandato en diciembre de 2003 y de que alcance cuanto antes el acuerdo con el Fondo. Después, sin sobreactuar, habló de sus tres propuestas actuales: dolarización, regionalización y reforma constitucional.
Además de estas reuniones oficiales, Menem expondrá en varias instituciones de carácter cultural, como la Heritage Fundation. Después, se recluirá en el rancho de George Bush padre, en Maine, junto con su esposa Cecilia Bolocco, que llegará pasado mañana a Washington. ¿Visitará el presidente de los Estados Unidos esa casa familiar, distraídamente, durante el fin de semana? La alternativa se discutió anoche en el hotel Marriot, donde un experto en la política del actual gobierno norteamericano explicó: «Si hay una incógnita en este país es cómo es la relación entre los dos Bush, padre e hijo. Lo que es seguro es que desde que asumió el actual presidente jamás se mostró con su padre, salvo el día de su cumpleaños en un campo de golf».
Una vez que vuelva de la casa de los Bush, Menem viajará hacia Nueva York. Allí participará de reuniones con financistas e inversores en la Argentina. Para esa altura su comitiva se verá ampliada. Se le sumarán Alberto Tell, Claudio Sebastiani y los economistas Roque Fernández y Pedro Pou.
•Respaldo
En cuanto a la participación en la cumbre internacional de hoy, que estará presidida por el titular del Partido Conservador británico, tendrá una dimensión especial de apoyo a la administración norteamericana, razón principal por la que se realiza en Washington: los principales partidos de centroderecha del mundo respaldarán a Bush Jr., ubicándolo como el líder que está llevando adelante una guerra contra el terrorismo. «Se trata de mostrarnos hombro con hombro al lado del presidente Bush en su lucha contra el terrorismo», dijo Richard Normington, secretario ejecutivo de la IDU.
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