En momentos en que la oposición anticipa que no le renovará al Poder Ejecutivo la facultad para reasignar partidas, y cuanto se avecina una batalla en el Congreso por el Presupuesto, el Gobierno realizó movimientos por fuera de lo planificado en la ley.
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El área que se benefició más con la reasignación fue, como en otras oportunidades, el ministerio de Planificación que conduce Julio De Vido. La cartera recibió $ 1.012 millones, según lo publicado hoy en el Boletín Oficial. De estos, $ 900 millones irán a Cammessa (electricidad). En tanto, Enarsa (combustibles líquidos y gas) se adjudicó $ 380 millones. Yacimientos Carboníferos de Río Turbio se llevó $ 450 millones y Ar-Sat $ 170 millones.
La decisión administrativa 658/10, que lleva la firma del jefe de Gabinete Aníbal Fernández, está orientada principalmente a incrementar los presupuestos de distintas áreas con el fin de cubrir gastos corrientes, jubilaciones y déficits.
Entre otros de los movimientos presupuestarios que se destacan están un giro de $ 118 millones a la Jefatura de Gabinete, de los cuales $ 50 millones serán para municipios y una cifra idéntica para publicidad y difusión.
Por otro lado, el ministerio de Trabajo recibió $ 200 millones, el de Salud $ 24 millones y el de Defensa $ 43 millones. También se le enviaron al Congreso de la Nación $ 34 millones para gastos corrientes, al Registro Nacional de las Personas $ 32 millones, a la Sigen $ 48 millones y a la secretaría de Cultura $ 30 millones.
El Ejecutivo también le asignó partidas a la Anses por $ 200 millones y a la AFIP por $ 280 millones. Las provincias, aunque no se especifica cuáles, recibirán $ 35 millones.
Este movimiento se da cuando la oposición se prepara para quitarle al Ejecutivo las facultades para reasignar partidas al jefe de Gabinete, mejor conocidas como "superpoderes".En el Senado está previsto tratar un proyecto, que ya tiene media sanción, para hacerlo.
Además, es previo a que mañana el Gobierno envíe a Diputados el proyecto del Presupuesto 2011, que el arco anti K ya avisa que no avalará. Si eso ocurre, el kirchnerismo optará por seguir modificando el de este año. Si avanza la iniciativa de la oposición, el plan del Ejecutivo para manejar las cuentas por decreto se complicará.