1 de marzo 2015 - 12:39

Militantes coparon la plaza

Militantes coparon la plaza
La movilización que siempre acompaña a Cristina de Kirchner durante su visita al Congreso con motivo de la inauguración de las sesiones ordinarias prometía esta vez redoblar la apuesta, tras la marcha de los fiscales que diez días antes colmó desde Plaza de Mayo hasta el Palacio Legislativo. #1M se había denominado a la convocatoria que alentaba desde redes sociales y afiches a acompañar a la Presidente en lo que fue el último discurso de su mandato ante la Asamblea Legislativa. El recuento final, según cifras de los organizadores, superó las 320 mil personas, que llegaron muy lentamente al punto que una hora antes del arribo de la mandataria se circulaba sin inconvenientes por la Plaza de los Dos Congresos.

La ponencia de Cristina prometía ser larga, incluso superar las más de tres horas que había durado la de 2014 y así fue. Por ello, seguramente algunos militantes habrán preferido arribar casi conjuntamente con la Presidente que ingresó en su auto por Avenida de Mayo, donde la esperaban, ellos sí desde temprano, las columnas de Unidos y Organizados y de La Cámpora. La entrada de la mandataria tenía que ser triunfal, por eso se blindó con las agrupaciones más leales, como también se pudo ver a los militantes de Kolina -responden a la ministra y cuñada Alicia Kirchner- copar la esquina donde solía estar la confitería El Molino, justo donde el vehículo oficial giró para tomar la explanada del Congreso.

La presencia de las dos agrupaciones políticas más importantes del kirchnerismo se hizo notar no solo por su multitudinaria convocatoria, si no por la cantidad de banderas, pancartas y hombres de seguridad comunicados por handy que rodean a sus militantes. Los hombres con pecheras azules o negras que se situaron en el perímetro de las columnas custodiaban a los jóvenes que cantaron y bailaron mientras agitaban carteles con el escudo del Partido Justicialista. También prestaron atención a que ninguno consumiera bebidas alcohólicas estando identificados como militantes de La Cámpora.

Del otro lado del edificio, sobre la calle Hipólito Yrigoyen, aguardaban desde media mañana los militantes de Nuevo Encuentro, la agrupación MILES del ahora alicaído Luis D'Elía, la rama del Partido Comunista que responde al kirchnerismo, el PCCE, entre otras. También dijo presente la organización Tupac Amaru de Milagro Sala, quien escuchó el discurso de la Presidente desde las barras de la Cámara de Diputados.

La plaza era el gran lugar para mostrar fuerzas en un año electoral, por lo que no faltaron todo tipo de candidaturas o nombres acompañados de la cifra 2015. Se pudo ver banderas y cotillón de los precandidatos presidenciales Julián Domínguez, Sergio Urribarri y Agustín Rossi; del aspirante a la gobernación bonaerense e intendente de Berazategui, Patricio Mussi; incluso de dirigentes que formalmente no piensan competir por ningún cargo, pero por las dudas se sumaron a la oleada, como las banderas con la leyenda Fernando Espinoza 2015, del intendente matancero.

Así, entre artistas que pintaban banderas en vivo, vendedores de merchandising - $80 las remeras con estampados de Néstor Kirchner versión Andy Warhol o el abrazo entre Evita y Perón; $10 el prendedor; $40 la bandera argentina- y proveedores de gaseosas, hamburguesas y choripanes la mañana pasaba lentamente a la espera de la Presidente.

La cuota religiosa de la jornada quedó en manos del vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, quien movilizó al centro cultural Padre Carlos Mujica que responde a él. Ingresaron a la plaza para situarse al lado de Nuevo Encuentro con una Virgen de Luján de más de 2 metros que peregrinó desde la avenida Belgrano.

Tres horas y cuarenta minutos de repaso de 12 años de gestión kichnerista, críticas, breve, pero específica, revisión de la coyuntura política - Poder Judicial y causa AMIA- y algunos anuncios de envío de proyectos al Parlamento fueron acompañados por una plaza que al final se colmó. Ni la tenue lluvia que cayó la vació. Sabían que es la última vez que hasta allí acudirían, al menos, por Cristina.

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