7 de junio 2002 - 00:00

"Mis enemigos son los que harán que vuelva"

Carlos Menem se manifestó anoche contra la consigna «que se vayan todos», a la que calificó como una antesala del totalitarismo. «¿Quién va a gobernar? ¡Por Dios!», se quejó el ex presidente en el primer acto partidario que realiza en la Capital Federal desde que asumió el actual gobierno. Dentro de esa línea, recordó que esa consigna había dominado el período previo al nazismo en Alemania, al fascismo de Italia y al comunismo en la ex URSS.

El ex presidente alardeó de que el próximo año volverá a ser presidente de la Nación. «Julio Mera -recordó- me preguntaba qué iba a hacer cuando me visitaba en Don Torcuato, en mi lugar de detención.Yo le respondía: son mis enemigos los que van a hacer posible que vuelva.»

«No tengo miedo, no le tengo miedo a nadie, salvo a Dios»
, agregó el riojano, en referencia a las advertencias sobre la eventualidad de incidentes en las inmediaciones del local donde se realizó el acto. De hecho, la llegada de Menem había sido acompañada por un pequeño grupo de manifestantes (caceroleros y asambleístas barriales), que protagonizaron un enfrentamiento verbal con militantes del Movimiento Obrero Peronista (liga sindical menemista), que fue disipado por una fuerte guardia policial.

Luego de los discursos del juez Julio Cruciani y del hijo del homenajeado, Mariano Mera Figueroa, Menem reiteró los puntos principales de su proyecto político: dolarización y regionalización.

«Si nos hubieran hecho caso con la dolarización, no hubiéramos pasado por la crisis que pasan los trabajadores. Lo dije antes, que si se devaluaba iba a haber dos monedas, la de los ricos, que es el dólar, y la de los pobres, el peso. Se fue más allá, hoy en la Argentina hay 23 monedas»,
describió el ex presidente en defensa de la dolarización.

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