28 de julio 2005 - 00:00

Misteriosa muerte en Lomas de Zamora

Osvaldo Mércuri
Osvaldo Mércuri
El libro de pases en el PJ sigue abierto y hora a hora ofrece novedades. El Concejo Deliberante de Lomas de Zamora aceptó el martes último el pedido de licencia de Pablo Paladino, ex capitanejo del duhaldismo en esa tierra duhaldista que mudó al kirchnerismo en busca de un futuro más acogedor.

En sí mismo, Paladino no es un dirigente relevante. Pero su historia, los parentescos que lo anudaron a la política y un crimen condimentaron con un halo de misterio y trascendencia su decisión de abandonar a Eduardo Duhalde para abrazar a Néstor Kirchner.

Paladino está casado con Marisa Toledo, hija de Hugo, «El Negro», un antiguo amigo del ex presidente a quien acompañó como ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires durante los '90, días gloriosos de billetera rápida y toneladas de cemento.

De la mano de Toledo, Paladino llegó primero a director de Juventud bonaerense y luego saltó a funcionario del EPRE, cargo que ocupó hasta 1999. Tras la derrota del PJ, se recluyó en Lomas, donde logró una banca de concejal en 2001 a pesar de lo cual volvió a postularse, como primero de la lista, en 2003.

Hasta el lunes 18, era el secretario de Gobierno de Lomas, y mano derecha de Jorge Rossi, otro viejo conocido de la cofradía duhaldista que construyó su manso presente desde sillones ligados al juego de azar: fue director de Loterías bonaerense y luego ocupó el mismo cargo en el nivel nacional.

La semana previa al cierre de lista Rossi vetó al candidato que Paladino quería incluir en la lista de concejales del PJ. El «yerno» -una categoría que suele dar réditos en Lomas, ver si no el caso de Gustavo Ferri- proponía a su amigo Mario Tambucci.

Pero
Rossi le bajó la persiana y lo dejó afuera del reparto. El intendente tenía sus motivos:

1- Paladino
buscaba instalarse como un candidateable para la elección de jefe comunal de 2007. De hecho, pulseaba para asumir como presidente del Consejo para ser, de algún modo, el sucesor natural de Rossi, quien no parece demasiado interesado en repetir en ese cargo dentro de dos años.

2-
Hacía tiempo, el ahorakirchnerista mantenía charlas con Aníbal Fernández, quien lo tentaba con mudar de piel. Esas charlas, sugestivamente públicas, que despertaron la furia de los duhaldistas.

La moche del 1 de julio,
Paladino fue barrido de las boletas del PJ en un juego de pinzas de Rossi y Osvaldo Mércuri.

Vueltas de la política, los compadres que se combatieron ferozmente en 2003 -Rossi derrotó a
María Elena Torresi de Mércuri, esposa del diputado- ahora son aliados.

• Agilidad

Excluido de la grilla, el dirigente agilizó su salto hacia el campamento kirchnerista a pesar de las reprimendas que tuvo que soportar de su suegro y, al menos, formalmente,su jefe político Hugo Toledo. Luego sucedió lo impensado. La madrugada del sábado 16 Tambucci -el aliado de Paladino- apareció muerto en Villa Independencia, una barriada de Lomas de Zamora. Lo fusilaron, según la autopsia, desde una distancia de 2 metros con un pistola calibre 32. ¿Móvil?: se resistió a un asalto.

Así y todo, no faltaron los conspiradores que, en privado, deslizaron que el crimen podría tener motivaciones políticas. Pero ni el fiscal que entiende en la causa, el doctor Daniel Gualtieri, ni la Policía abonaron hasta ahora esa hipótesis que supondría actitudes propias de la mafia.

El intendente Rossi hizo la misma interpretación: «La desgracia de Mario Tambucci demuestra que nadie está exento de la inseguridad porque sigue existiendo fundamentalmente en los barrios y en los horarios complicados». También Paladino niega terminantemente la teoría de la «vendetta».

Hasta anoche, los autores del crimen no habían sido identificados.

Anteayer,
Paladino pidió licencia como concejal y quedó sin cargo oficial. Quizá no tenga que esperar demasiado: Aníbal Fernández, su nexo con la Casa Rosada, le tiene reservado un despacho en el Ministerio del Interior, quizás el que ocupó hasta mayo el hiperduhaldista Néstor Juzwa.

Es otro golpe al duhaldismo en su jardín trasero. Con ese traspaso se fortalece el armado kirchnerista en Lomas, donde el ex presidente ya perdió cuatro aliados de relativo peso: su ex secretaria privada
Marcela Bianchi, el «muralista» José María Viñales, Fernando «Chino» Navarro y ahora Paladino.

Además, Navarro -un dirigente ligado a
«Paco» Larcher- y Paladino se llevaron consigo unos 20 funcionarios municipales, lo cual complica la gestión de Rossi.

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