Cuando Raúl Castells y Hugo Moyano se citaron en la CGT, pactaron armar un acto juntos como prueba de que la sintonía entre ambos no era superficial ni pasajera. Y ese mitin, para molestia de otros cegetistas y sospecha del gobierno, se hará el 20 de setiembre.
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En principio, el lugar acordado es el mayor salón de las oficinas de la CGT en Azopardo 802, bautizado Felipe Vallese. Pero desde el primer momento se manejó como alternativa la Federación de Box porque, se explicó, es «más grande y entra más gente».
De todos modos, si -como ayer anticipó Castells- deciden realizar dos actos continuados, el primero sería en la sede de la central obrera y el segundo, más ruidoso y masivo, en una cancha de fútbol o en el Luna Park.
El acto, sobre el que informó este diario el jueves pasado, servirá como consolidación de la alianza que el piquetero y el camionero sellaron más allá del malestar que aquella cumbre generó en la cúpula de la CGT, explicitada por la santafesina Susana Rueda.
La excusa será celebrar el Día del Jubilado. El 20 de setiembre se cumplirán 100 años desde que empleados públicos de la ciudad de La Plata lograron, por primera vez en la Argentina, que les otorguen la jubilación. Castells y Moyano lo recordarán juntos.
Hay en Moyano algo de desafío. No sólo a su compañera de mando sino también al gobierno. Detrás de esos guiños ostentosos, Néstor Kirchner podrá ver que el camionero le está facturando la alfombra roja que el patagónico desplegó la semana pasada ante el líder de la CTA, Víctor De Gennaro. Moyano es, se sabe, sensible a las demostraciones de Olivos. Lidió durante años para ser reconocido como jefe obrero ajeno a la CGT de los «Gordos» y cuando lo logra -vía alianza-, Kirchner lo apostrofa bendiciendo a De Gennaro y dándole un lugar en el Consejo del Salario.
Hay otro dato que no es menor. Este fin de semana, la mujer de Castells, Nina Peloso, visitó en San Luis a los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Fue otra ratificación -hace dos meses estuvo el propio Castells en la provincia-, del entendimiento entre ambos.
Ahora, Moyano tendrá en el piquetero a un vocero lenguaraz y duro para castigar a Kirchner. Ayer, Castells debutó con ese rol: acusó a Kirchner de intentar mandarlo a prisión y lo provocó diciendo que si, como Chávez, convocara un referéndum, perdería. Pero no todo se agota en palabras: hoy, si avanzan las indagatorias contra Castells y su referente local Emerenciano Sena, una columna del MIJD marcharía a la Casa Rosada en protesta por esa decisión judicial que, según el líder piquetero, es animada por el gobierno.
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