20 de marzo 2003 - 00:00

"Muletto", bromeó Menem ante 3.500

Muletto, bromeó Menem ante 3.500
Con el gesto más duro que se le recuerde en esta campaña electoral, Carlos Menem calificó a su competidor Néstor Kirchner de ser un «muletto». La frase arrancó carcajadas de los más de 3.500 asistentes en la noche del martes a la cena de la peña Joaquín V. González, una organización que se dedica a hacer comidas en homenaje del ex presidente para el electorado independiente y no peronista de la Capital Federal.

Ese mote lo lanzó en el momento más alto del discurso para ilustrar el daño que entiende le ha hecho este gobierno el país. «Y si este gobierno sigue...», dijo y un comensal lo interrumpió aprovechando un silencio para tomar aire con un «se acaba el país».

•Tonos

Menem aprovechó el pie, tomó envión y riendo remató: «No quería decir eso, pero pienso lo mismo, y puede ocurrir si gobierna ese 'muletto' que han puesto».

El discurso del candidato tuvo tantos tonos, como variada era la concurrencia a la peña, que convocó a Cora de Alvear (sentada junto a Menem y al organizador Ricardo Romano) y a personajes tan dispares como José Alfredo Martínez de Hoz, Horacio Liendo (muy saludado, con cola de espera incluso, en su mesa), Guido y Mónica Parisier, los empresarios Constancio Vigil (único sin corbata pero igual tuvo lugar en la mesa principal), Cristiano Ratazzi (raramente afeitado en un lado de la cara y con un bozo algo crecido en el otro), Jorge y Germán Neuss, Julio Raele (rama seguros, sector sindical), Ricardo Grüneisen, el ex banquero Ricardo Fiorito, el corredor de Bolsa Juan Nápoli, el banquero Jorge Brito y el seleccionado de damas que integran Beatriz Haedo de Llambí, Inés Salas, Sara María Louzan, Gabriela Flores Pirán, Mónica Holmberg de Basavilbaso, Elisabeth de Masjoan y varios artistas como Tristán Díaz Ocampo (a) Lupín, (a) Néstor, Ricky Maravilla, Ethel Rojo, el bombista Tula, las ex funcionarias Susana Merlo y Beatriz Gutiérrez Walker, el funcionario duhaldista Mario Granero, el ex funcionario delarruista Diego Yofre, Rodolfo de Alzaga Unzué, Máximo Ayerza, y otros.

Si alguien que durmió durante 14 años hubiera despertado ayer y concurrido a esta peña, no podría creer que fuera una reunión peronista. Del folklore quedaron los dedos en «V», pero no se cantó la marcha.Algunos imaginaron estar en un «happy hour» sin música.

•Resurrección

El arranque fue algo lúgubre cuando Menem dijo que se vive tiempo de cuaresma, pero que él prometía la resurrección para después del 25 de mayo. Tal alarde de capacidad demiúrgica alarmó a algunos asistentes que creen en la piedad cuaresmal.

Advertido, levantó el ánimo cuando enmendó a
Romano, que lo había precedido en la palabra, al decirle que los niños no se mueren sólo en la provincia de Buenos Aires -denuncia que había usado el jefe de la peña en su discurso-, sino en todo el país. La enmienda tuvo sabor a reprimenda, ya que a Menem no le gustó que el anfitrión diera un discurso anunciando medidas como si fuera un candidato.

Hubo lugar también para repasar amigos, como
Rodolfo Terragno (negociador de su asunción adelantada en 1989), Arturo Frondizi y Emilio Perina. «Hay que leer, pero también aprender de lo que se lee y sintetizar las enseñanzas en la práctica», aconsejó sobre los dos últimos. Tal alusión a las fronteras de la teoría y la práctica le inspiró el hallazgo de la noche, una frase que sólo puede regalarle Menem a su público: «¡Se terminaron los acomodos -bramó en un pasaje de su pieza, totalmente improvisada-, viene lo que recuerda la Biblia, ganarás el pan con el sudor de tu frente. Sí, con el trabajo del músculo y también con el trabajo del intelecto... (duda como sin saber cómo rematar; el público suspende la respiración)... que es el que viene ganando terreno en los últimos tiempos...» (aplausos de alivio).

El final lo dedicó a aclarar de nuevo que no está en favor de la guerra en Irak.
«La neutralidad tiene límites, no se puede estar disimulando frente a los gobiernos de dictadores y narcotraficantes, que le han hecho tanto daño al mundo», bramó el ex presidente. Insistió en que nunca estuvo en favor de la guerra, pero que había sido Irak quien había dinamitado cualquier posibilidad de paz en Medio Oriente. Recordó que le envió una carta a George Bush (padre) pidiéndole que agote los medios para lograr la paz.

Luego se regodeó al recordar que en un reportaje reciente, el periodista en un acto fallido le dijo
«presidente».

Connotando la severidad, Menem permaneció durante todo su discurso rodeado de un vallado de guardaespaldas en una medida inédita en sus actos.
Se dijo que no era por miedo a un atentado, sino para alejar a quienes se abalanzaban durante la comida para saludarlo. El área de Costa Salguero, donde se hizo la cena a un valor de $ 30 el cubierto, es custodiada por la Prefectura, que está en estado de emergencia por atentados ligados con la guerra de Irak y a eso se atribuyó tamaño despliegue de seguridad.

Al final tuvo un recuerdo para su ausente esposa,
Cecilia Bolocco, que está un tanto deprimida. «Para mi nunca bien amada», dijo el ex presidente.

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