Xi Jinping: "Que la antorcha del multilateralismo ilumine el camino de la humanidad"

Política

Intervención especial del presidente chino en el Encuentro Virtual del Foro Económico Mundial de la Agenda de Davos.

El presidente chino, Xi Jinping, advirtió en el Foro Económico de Davos que se celebra de manera virtual sobre una “nueva Guerra Fría”, e instó a la unidad mundial frente a la pandemia de coronavirus.

Sin mencionar a EE.UU., Xi se mostró como defensor del multilateralismo y la globalización, como lo había hecho en este mismo foro cuatro años atrás, justo antes de la llegada al poder de Donald Trump. Menos de una semana después de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, el mandatario chino pareció advertir al presidente demócrata contra la persistencia de la política china de su predecesor, que hizo de Pekín su principal rival, especialmente a nivel comercial y tecnológico.

El régimen comunista teme que Biden quiera unir a los países occidentales contra el gigante asiático.

“Crear clanes o iniciar una nueva Guerra Fría, rechazar, amenazar o intimidar a los otros (...) sólo llevará al mundo a la división”, alertó Xi Jinping. “Y la confrontación nos llevará a un callejón sin salida”, recalcó.

Algunos de los puntos salientes de la exposición de Xi Jinping:

“El año pasado fue marcado por la sorpresiva pandemia de covid-19. La salud pública global se enfrentó a severas amenazas y la economía mundial cayó en una profunda recesión. La humanidad se encontró con una crisis de múltiples dimensiones poco vista en su historia”.

“En el año pasado, con gran valentía y determinación, los pueblos de los diversos países libramos una lucha sin cuartel contra el virus, y bajo la guía de la ciencia, la razón y el espíritu humanitario, hemos conquistado los avances iniciales en esta lucha. Ahora que la pandemia está lejos de llegar a su fin, y los recientes rebrotes nos exigen proseguir los esfuerzos. Sin embargo, estamos convencidos de que la primavera llegará después del gélido invierno y el albor iluminará el cielo tras una noche oscura. La humanidad está destinada a vencer el virus y renacer con mayor fortaleza de la pugna contra esta calamidad”.

“La historia siempre sigue adelante y el mundo nunca podrá regresar al pasado. El futuro depende de cada decisión que tomamos hoy. En este sentido, debemos dar solución a las 4 principales asignaturas pendientes de nuestra era”.

“Primera, fortalecer la coordinación de políticas macroeconómicas para promover juntos el crecimiento vigoroso, sostenible, equilibrado e inclusivo de la economía mundial. La humanidad está atravesando la mayor recesión económica desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez los principales bloques económicos sufren sin excepción graves impactos, las cadenas industriales y de suministro globales afrontan obstáculos, y las actividades económico-comerciales están en depresión. Aunque los países han lanzado medidas de rescate valoradas en billones de dólares, la recuperación económica mundial sigue siendo muy inestable, y en sus perspectivas reina una gran incertidumbre. En este contexto, necesitamos enfocarnos en el presente, promover en paralelo el control epidemiológico y el desarrollo socioeconómico, y dar mayores incentivos macroeconómicos para que la economía mundial salga pronto de esta crisis”.

“Segunda, desechar los prejuicios ideológicos para tomar juntos el camino de coexistencia pacífica, beneficio mutuo y ganancia compartida. No hay dos hojas iguales en el mundo, y pasa lo mismo con las historias, culturas y sistemas sociales. Los sistemas sociales, al igual que las historias y culturas, ostentan características propias, y ninguno es superior a otros. La clave estriba en su capacidad de adaptarse a las realidades nacionales, de ganarse el apoyo del pueblo, de traer la estabilidad política, el progreso social y la mejora del bienestar, y de contribuir al progreso de toda la humanidad. Como carácter inherente de la civilización humana, esta heterogeneidad entre culturas y sistemas sociales ya existía en tiempos antiguos. La civilización humana no hubiera existido sin la diversidad, que es una realidad perdurable. La diferencia en sí misma no da miedo alguno, pero sí lo hacen la arrogancia, los prejuicios y el odio, y aquellos que pretenden discriminar a otras civilizaciones e imponer culturas y sistemas sociales propios. A base del respeto mutuo y la búsqueda de puntos comunes más allá de las diferencias, los diversos países deben convivir en paz, fomentar los intercambios entre sí e inyectar una fuerza motriz para el desarrollo y el progreso de la civilización humana”.

“Tercera, superar la brecha entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo para impulsar juntos el desarrollo y la prosperidad. Actualmente, la inequidad es cada vez más acuciante, la brecha norte-sur sigue pendiente, y la causa del desarrollo sostenible encara severos desafíos. En plena pandemia, la recuperación económica varía mucho de un país a otro y la brecha entre el norte y el sur corre el riesgo de ampliarse e incluso perpetuarse. Los numerosos países en desarrollo en general esperan acceder a más recursos y un mayor espacio para su desarrollo, y reclaman una mayor representatividad y voz en la gobernanza económica global”.

“Cuarta, enfrentarnos juntos a los desafíos globales, en aras de crear juntos un futuro promisorio de la humanidad. En era de la globalización económica, las emergencias de salud pública como covid-19 pueden volver a ocurrir y tenemos que reforzar urgentemente la gobernanza global de salud pública. Como la Tierra es nuestro único hogar, tenemos que redoblar los esfuerzos por hacer frente al cambio climático y promover el desarrollo sostenible, porque esto afecta al futuro del ser humano. Ninguno de los problemas globales se puede resolver por un país de forma individual, y la única solución radica en la acción global, la respuesta global y la cooperación global”.

“Frente a los intrincados y complejos problemas del mundo, el camino correcto es defender y practicar el multilateralismo y promover la construcción de la comunidad de futuro compartido de la humanidad”.

“Insistir en la apertura y la inclusión, en lugar del enclaustramiento y la exclusión. La esencia del multilateralismo consiste en que los asuntos del mundo deben abordarse mediante consultas entre todos y el destino del mundo lo deciden entre todos los países. Aquellos que crean pequeños círculos excluyentes, provocan la supuesta nueva guerra fría, excluyen, amenazan o intimidan a los demás, e incluso acuden arbitrariamente al desacoplamiento, al corte de suministros y a las sanciones en aras de separación y aislamiento artificiales, solo traen al mundo la división y la confrontación. Un mundo dividido no es capaz de afrontar a los retos comunes de la humanidad, y la confrontación solo nos conduce a un callejón sin salida. En este aspecto, los seres humanos hemos pagado dolorosos costos. Teniendo presentes las lecciones no tan remotas, jamás podemos regresar a ese camino obsoleto.

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