2 de enero 2002 - 00:00

Murió Guido Di Tella, el canciller de Menem

El ex canciller Guido Di Tella murió ayer en una clínica de la Capital Federal a los 71 años de edad, como consecuencia de un accidente cerebro-vascular. Durante el gobierno de Carlos Menem, Di Tella se desempeñó como ministro de Defensa por un breve período, y luego como ministro de Relaciones Exteriores y Culto durante más de ocho años, lapso que le sirvió para convertirse en el canciller que más estuvo en el cargo.

Pagó un precio, al ser procesado en la causa por venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, pero había sido declarado inimputable por los médicos forenses por padecer un proceso de deterioro cerebral que disminuyó sus capacidades. Durante el fin de semana se encontraba en la víspera en su casa de campo de la localidad bonaerense de Navarro, cuando sufrió el derrame cerebral.

El ex canciller fue trasladado de urgencia a una clínica de esta capital, donde falleció poco después, pese al esfuerzo de los profesionales médicos por salvarle la vida.

Hijo de un poderoso industrial de origen italiano, Guido Di Tella, ingresó tardíamente a las filas del justicialismo, luego de militar en el Partido Demócrata Cristiano en tiempos en que imperaba un marcado sentimiento antiperonista. Reconoció en varias oportunidades que durante el golpe contra Juan Perón había sido «comando civil», o sea miliciano paramilitar al servicio de las fuerzas golpistas.

Fue uno de los hombres de mejor formación intelectual con que contó el justicialismo en los últimos años y fueron precisamente sus contactos internacionales y su dedicación al trabajo los que le permitieron integrar durante más de ocho años el gabinete de Menem.

De profesión ingeniero industrial, padre de 5 hijos, estuvo hasta 1970 al frente de la empresa familiar SIAM y hacia 1975 comenzó a participar de la actividad política cuando fue designado secretario de Programación y Coordinación económica cuando Antonio Cafiero era ministro de Economía.

Escribió varios libros y participó de la creación, junto a su hermano
Torcuato, del Instituto Di Tella, que agrupó en la década de los años '60 a jóvenes artistas y se convirtió en un reducto renovador en materia estética. Luego, y cuando ocurrió el golpe militar del 24 de marzo de 1976, Di Tella estuvo detenido en un barco y luego de un par de meses fue liberado.

Desde su militancia en el justicialismo,
Di Tella se convirtió a fines de los '80 en uno de los integrantes de la renovación que en la provincia de Buenos Aires, encabezó Cafiero, a quien luego en 1988 respaldó cuando el senador disputó la interna justicialista por la candidatura presidencial del PJ contra Menem.

Desde su puesto de canciller impulsó y mantuvo una política de alineamiento irrestricto con los Estados Unidos, posición que se vio claramente reflejada en una frase tan ingeniosa como cuestionable:
«La Argentina quiere mantener relaciones carnales con los Estados Unidos». Durante su gestión, la Argentina abandonó el Movimiento de Países No Alineados, acompañó innumerables propuestas de los gobiernos de Washington en los distintos foros internacionales y consolidó la reanudación de relaciones con Gran Bretaña que había iniciado su antecesor Domingo Cavallo.

Con más empecinamiento que éxito, llevó también adelante una política de seducción hacia los habitantes de las Islas Malvinas, que incluyó el envío de videos, postales, ositos de peluche y numerosas concesiones en las áreas de la explotación pesquera e hidrocarburíferas.

La administración de la que participó, priorizó la relación política con los Estados Unidos antes que la búsqueda de posiciones políticas consensuadas con los países de la región, actitud que quedó reflejada en diferentes oportunidades como el envío de naves al conflicto del Golfo Pérsico y el voto en contra de Cuba en el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Entre las cosas que le aportaron satisfacción como funcionario público se cuenta el acuerdo limítrofe firmado con Chile que permitió cerrar cien años de disputas fronterizas y que incluyó a las regiones de los Hielos Continentales y de Laguna del Desierto.

El ex canciller tenía previsto viajar este año a Gran Bretaña y aprovechar parte de su tiempo para terminar de escribir sus memorias, en las que según les dijo a sus más cercanos, pensaba explicar y fundamentar sus políticas al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores. Allegados a
Di Tella, que pidieron preservar la intimidad de la situación, revelaron que la familia del ex canciller aún no decidió si realizarán velatorio porque espera a que regresen sus hijos que se encuentran en el exterior.

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