Neuquén, sitiada
La ciudad de Neuquén quedará paralizada por la afluencia de activistas -muchos llegados de Buenos Aires, como casi un centenar de quebrachos- para participar de la protesta por la muerte de un docente tras la manifestación del miércoles pasado por mayores salarios. Dos de los tres puentes que unen la capital con Río Negro ya están bloqueados y el gobierno dictó asueto para evitar que el paso de vecinos que circulan normalmente por allí agrave la situación de seguridad en la provincia. La Legislatura discutirá un pedido de juicio político a Jorge Sobisch, a quien sus adversarios (muchos en el gobierno nacional) quieren responsabilizar por esa muerte y sacar provecho político en el rentable clima de la campaña electoral.
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Activistas de la agrupación Quebracho atacaron el pasado
jueves un local partidario de Jorge Sobisch en la ciudad de
Buenos Aires. Hoy estarían presentes también en la marcha
que se realizará en Neuquén.
Del lado de Sobisch adelantaron que permanecerán cerrados la Casa de Gobierno, los edificios ministeriales y otros organismos del Estado. Tampoco abrirán las escuelas, al margen del paro de los maestros activado el pasado 5 de marzo en pos de una recomposición salarial.
Este escenario tendrá su réplica en las principales ciudades del interior del país, donde también se movilizarán sindicatos y organizaciones intermedias.
En paralelo, varios gobernadores (como el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá y el rionegrino Miguel Saiz) decretaron duelo para hoy, lo mismo que distintos intendentes del país (entre ellos, muchos bonaerenses). «No descontaremos el día» a los estatales que paren, aseguró por su parte el chubutense Mario Das Neves, aunque bregó porque sea «una jornada de reflexión».
En este delicado marco, creció en las últimas horas en territorio neuquino el temor sobre la posibilidad de que estallen disturbios, dado tanto por el profundo malestar gestado en las filas docentes por la muerte de Fuentealba como por el caldeado clima electoral ( Neuquén vota el próximo 3 de junio).
Por de pronto, trascendió que cerca de 80 activistas del grupo Quebracho ya desembarcaron en la zona (viajaron en dos micros), y que se encontrarían alojados en una chacra de Cipolletti, supuestamente coordinados por un dirigente radical. El grupo protagonizó disturbios en la Ciudad de Buenos Aires el pasado jueves, cuando atacaron un local partidario de Sobisch, con el saldo de casi una veintena de detenidos.
El fantasma de los incidentes fue admitido por el propio Sobisch, quien aseguró «se están juntando todos para llegar a la provincia de Neuquén el lunes (por hoy), no como un acto de solidaridad para con los docentes sino para provocar y alterar la paz que los neuquinos, más que nunca, debemos tener».
Ayer, el gobernador aseguró que le pidió a la Policía que no patrulle las calles por donde pasará la manifestación, en cambio, ordenó que se mantenga en el interior de la institución ante cualquier eventualidad.
Sin embargo, ayer fuentes de la Asociación Trabajadores de la Educación Neuquina (ATEN) adelantaron que van a «garantizar la seguridad durante la marcha» con un operativo propio, que contará con cerca de 300 personas.
En este marco, ayer el Ministerio de Trabajo informó que las reuniones contempladas en la negociación paritaria fueron postergadas.
Además de en Neuquén, buena parte de la atención estará puesta en paralelo en la provincia de Néstor Kirchner, ya que la Mesa de Unidad Sindical de Santa Cruz -que nuclea a los principales gremios estatales- convocó a una marcha -desde las 16- hasta la Casa de Gobierno, en consonancia con el inicio de un nuevo paro docente de 72 horas. Como antesala, un grupo de docentes, familiares y vecinos interrumpieron el viernes el descanso del matrimonio Kirchner en la villa turística de El Calafate, al grito de «¡Carlos Fuentealba, presente!». Sin embargo, un importante cordón de Gendarmería e Infantería les impidió llegar a las puertas de la residencia.
Precisamente, el modelo de crisis gremial santacruceño que mantiene en vilo al Presidente fue virtualmente exportado la semana pasada a Neuquén, al combinar un mix de embestida docente y estatal con intervención de la Iglesia. La postal local alcanzó un pico de tensión cuando el mandatario Carlos Sancho decidió virtualmente militarizar la provincia, al ordenar custodiar las escuelas con policías, gendarmes y prefectos para evitar tomas. En Corrientes, en tanto, el Frente Social para la Victoria -de la izquierda kirchnerista- promete para hoy un escrache frente a la sede partidaria de Sobisch, encabezado por el propio sacerdote José Luis Niella.
En Neuquén, la concentración inicial se concretará a partir de las 10 en el monumento al general San Martín, en el microcentro de la capital provincial.




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