Ni caso López congela el duelo por la gobernación
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José Pampuro
Quien estuvo activo fue José Pampuro, que movió, quizás inoportunamente, sus piezas. En la semana caminó el conurbano y luego se lanzó por TV con -afirmó- autorización de Kirchner, aunque como opción B si no prospera el plan Solá. No pareció el mejor momento. Pampuro tiene una excusa: el propio Kirchner viajó a Misiones para avalar la reforma de Carlos Rovira para ser otra vez gobernador. El senador se guió por los pasos presidenciales más allá de que la provincia que quiere gobernador palpita al ritmo del caso López.
A su vez, el elenco peronista con sello K que hostiliza a Solá se alineó la semana pasada para engendrar una «liga de intendentes» que, más allá de los formalismos, actuará como usina de postulaciones. Se verá más adelante el detalle de nombres y apellidos.
Desde ese círculo, que frecuentan Aníbal Fernández, Alberto Balestrini, Sergio Massa y los caciques PJ del conurbano, se detonó un reproche contra Solá. «Era un tema judicial, hasta que Solá se metió y lo politizó. Era provincial y él lo nacionalizó», se quejan.
La contracara fue que Balestrini y Pampuro como cabezas de un contingente de legisladores -entre ellos, Carlos «Cuto» Moreno, Dante Dovena y Remo Carlotto- le expresen su respaldo durante una reunión que mantuvieron en el Banco Provincia el jueves por la tarde.
Afectado directo -en definitiva, se puede tratar también de un hecho de inseguridad-, Aníbal Fernández prefirió no moverse: a pesar de que acostumbra salir de ronda por el interior los fines de semana, como parte de una campaña no formal, esta vez decidió quedarse.
De menor impacto, pero sugerente, fue que Carlos Castagnetto suspenda acto de lanzamiento en La Plata. Castagnetto es mano derecha en Desarrollo Social de Alicia Kirchner, dama que cada tanto -sólo para incomodar a los bonaerenses- se menciona como opción en la provincia.
Es consecuencia de un clima ambiguo: sin precisiones (factor que se cuestiona a Solá, Arslanian y Fernández), sólo los arrebatados se animan a los pronósticos. Por eso, los actores con pretensiones en la grilla bonaerense se encierran en el silencio y la quietud.
Todo, además, rociado por un velo de incertidumbre que agrava un detalle llamativo: mientras casi cuatro mil personas -entre policías, piqueteros y empleados estatales- rastrean a López, la familia ha tenido gestos tímidos y mínimos para pedir por su paradero.
Con un tono más virulento, Hebe de Bonafini, que hace décadas conoce a la familia López -ayer se contaba que fue su madrina de casamiento-, mechó en su reclamo de aparición con vida sus impresiones sobre que no se trataría de un «golpe» de sectores políticos.




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