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2 de octubre 2006 - 00:00

Ni caso López congela el duelo por la gobernación

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José Pampuro
El incierto paradero del Jorge Julio López, cuya ausencia llegará hoy a dos semanas, impactó en el engranaje político de Buenos Aires, pero sólo paralizó el duelo público: veladamente -con excepciones-, continuó la prematura pulseada por las candidaturas de 2007.

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Desierto de datos y de indicios que orienten hacia uno de los dos supuestos que se evalúan -secuestro o ocultamiento voluntario-, se produjo un enfriamiento en el despliegue político. Pero en parte: se prorrogaron actos, pero, en silencio y subrepticiamente, continúa la costura electoral.

  • Suspenso

  • Felipe Solá congeló una serie de actividades agitadas por piqueteros y planificadas para potenciar la embestida por un tercer mandato. Un festival del Movimiento Evita, de Emilio Pérsico, su vicejefe de Gabinete, fue la primera jornada que se suspendió sin fecha.

    «Todo está concentrado en el caso López», señaló ayer un colaborador de Solá. Todo se explica: el desenlace en torno al testigo del juicio a Etchecolatz repercutiría directamente sobre los movimientos del gobernador en relación con su aventura continuista.

    Igual, sus operadores avanzan en dos frentes: por un lado, para sumar aliados y socios en el Gran Buenos Aires -su punto más débil-; por el otro, confeccionar un argumento y una hoja de ruta judicial que, llegado el momento, le permita disputar su tercer mandato en la Justicia.

    Quien estuvo activo fue José Pampuro, que movió, quizás inoportunamente, sus piezas. En la semana caminó el conurbano y luego se lanzó por TV con -afirmó- autorización de Kirchner, aunque como opción B si no prospera el plan Solá. No pareció el mejor momento. Pampuro tiene una excusa: el propio Kirchner viajó a Misiones para avalar la reforma de Carlos Rovira para ser otra vez gobernador. El senador se guió por los pasos presidenciales más allá de que la provincia que quiere gobernador palpita al ritmo del caso López.


  • Alineación K

    A su vez, el elenco peronista con sello K que hostiliza a Solá se alineó la semana pasada para engendrar una «liga de intendentes» que, más allá de los formalismos, actuará como usina de postulaciones. Se verá más adelante el detalle de nombres y apellidos.

    Desde ese círculo, que frecuentan Aníbal Fernández, Alberto Balestrini, Sergio Massa y los caciques PJ del conurbano, se detonó un reproche contra Solá. «Era un tema judicial, hasta que Solá se metió y lo politizó. Era provincial y él lo nacionalizó», se quejan.

    La contracara fue que Balestrini y Pampuro como cabezas de un contingente de legisladores -entre ellos, Carlos «Cuto» Moreno, Dante Dovena y Remo Carlotto- le expresen su respaldo durante una reunión que mantuvieron en el Banco Provincia el jueves por la tarde.

    Afectado directo -en definitiva, se puede tratar también de un hecho de inseguridad-, Aníbal Fernández prefirió no moverse: a pesar de que acostumbra salir de ronda por el interior los fines de semana, como parte de una campaña no formal, esta vez decidió quedarse.

    De menor impacto, pero sugerente, fue que Carlos Castagnetto suspenda acto de lanzamiento en La Plata. Castagnetto es mano derecha en Desarrollo Social de Alicia Kirchner, dama que cada tanto -sólo para incomodar a los bonaerenses- se menciona como opción en la provincia.

  • Silencio

    Es consecuencia de un clima ambiguo: sin precisiones (factor que se cuestiona a Solá, Arslanian y Fernández), sólo los arrebatados se animan a los pronósticos. Por eso, los actores con pretensiones en la grilla bonaerense se encierran en el silencio y la quietud.

    Todo, además, rociado por un velo de incertidumbre que agrava un detalle llamativo: mientras casi cuatro mil personas -entre policías, piqueteros y empleados estatales- rastrean a López, la familia ha tenido gestos tímidos y mínimos para pedir por su paradero.

    Con un tono más virulento, Hebe de Bonafini, que hace décadas conoce a la familia López -ayer se contaba que fue su madrina de casamiento-, mechó en su reclamo de aparición con vida sus impresiones sobre que no se trataría de un «golpe» de sectores políticos.
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