27 de septiembre 2006 - 00:00

No se pueden juntar ni para festejar

Todo estaba organizado, pero no se sabe bien si la propia lista de invitados resultó tal vuelta al pasado que desalentó que se haga la fiesta, para la cual ya hay encargadas 60 medallas alusivas. Es que esta semana, la Legislatura porteña, entre otros ámbitos, conmemora los 10 años de la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, que dotó de cierta autonomía al distrito que a partir de entonces elige por el voto a los intendentes, elevados al estatus de jefe de Gobierno o gobernador, como indica esa norma relevante.

Habrá mañana, en lugar de la sesión ordinaria, una especial, a la que ha convocado el socialista Norberto La Porta, para debatir lo que ha mejorado o no en la Ciudad en los últimos diez años. Hará lo propio Aníbal Ibarra en una jornada con paneles que tendrá lugar en la Biblioteca Nacional, el viernes.

Pero lo del 3 de octubre, fecha que se toma como el nacimiento de la autonomía porteña, era otra cosa. Convocaban los titulares de los tres poderes de la Ciudad, es decir, Jorge Telerman por el Ejecutivo; Santiago de Estrada por el Legislativo, y Julio Maier, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad.

La idea -que aseguran se concretará antes de fin de año- era rendir un homenaje a quienes fueron convencionales constituyentes en 1996. La hechura de la lista, dicen algunos, complicó la hechura de las invitaciones.

Presidió esa convención Graciela Fernández Meijide, en los albores del disuelto Frepaso y cuyo regreso a la escena política, aunque sea para recibir una medalla, provocó dudas.

Fue clave la invitación a Ibarra, que para alivio de los organizadores ya había resuelto no concurrir. «Yo voy como constituyente y me reciben los destituyentes, no voy», ironizó el desplazado ex funcionario. Es que el ex mandatario no quiere recibir tributo alguno de sus verdugos. No es por Maier, que sabe fue titular de la Sala Juzgadora porque así lo establece la Constitución, que él corredactó, y no ha tenido voto en ese proceso que lo destituyó. Pero también fue constituyente Jorge Enríquez, el legislador que actuó de fiscal en el juicio político en su contra. Y Jorge Argüello, a quien le endilgan ser terminal política del voto que fulminó a Ibarra, el del kirchnerista Helio Rebot. A eso se agregan las sospechas de Ibarra contra su ex vice, Telerman, de haber estado en supuestas maniobras que lo llevaron a la vida doméstica.

Qué sería de esa ceremonia con los padres de Cromañón si decidieran aguarle la fiesta a Ibarra.
Además, hay otros ex constituyentes que se darían cita y hace rato no frecuentan el escenario de la política. Por caso, el ex rector de la UBA Oscar Schuberoff -vicepresidente primero de la Convención- o la ex esposa de Carlos Chacho Alvarez, Liliana Chiernajowsky.

  • Interrogantes

    ¿Iría Carlos Ruckauf? Si hubiera que invitar a todos los que participaron de la redacción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, en la lista también estaría Alberto Flamarique, quien no fue electo -no llegó a cambiar su domicilio mendocino a tiempo- pero actúo de secretario de la Convención. El ex ministro de Trabajo de Fernando de la Rúa aún resiste los avatares de la causa por los supuestos sobornos en el Senado.

    Otros, claro, están esperando ese acto, por caso Patricia Bullrich y entre aquellos que compartieron las sesiones en Santa Fe: Inés Pérez Suárez (fue vicepresidenta segunda), María José Lubertino, José Canata, Nilda Garré, Raúl Puy, Alicia Pierini y el juez de la Corte Eugenio Zaffaroni, quien fue también legislador por la Ciudad. Se sumarían el sindicalista Víctor Santa María y quizás hasta Martín Redrado, quienes también compartieron banca en la Convención, de 60 representantes.

    Dicen desde la oficina de Santiago de Estrada que la fiesta se hará, pero seguramente con más tiempo que les permita conocer bien quiénes asistirían.
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