3 de mayo 2002 - 00:00

Nocturno, Alfonsín pide por Castillo

Entre las sombras, Raúl Alfonsín visitó Olivos el miércoles por la noche, aprovechando la discreción del feriado. Lo movieron varias cuitas para visitar nuevamente a Eduardo Duhalde (lo ve más seguido que a Fernando de la Rúa en su tiempo). En primer lugar, la eventualidad de una elección anticipada, que lo desvela. Además, quiso comentarle al Presidente los sinsabores de manejar el radicalismo, al borde de la fractura precisamente por la alianza con el duhaldismo.


•Preocupado

Pero el verdadero motivo de la visita nocturna de Alfonsín es menos confesable: está sumamente preocupado por la suerte de Oscar Castillo, el gobernador radical de Catamarca. Varios funcionarios principales de Castillo están acorralados por la Justicia Federal, a raíz de irregularidades que investiga la ANSeS por el otorgamiento de jubilaciones.

«Yo puedo hablar con Sergio Mazza, que está al frente de la ANSeS, pero no puedo hacerlo ir atrás en sus denuncias judiciales, doctor», se excusó Duhalde. En efecto, Mazza querelló a los beneficiarios de las jubilaciones «truchas», que deben devolver el dinero irregularmente cobra-do. Alfonsín no se conformó y fue contra Luis Barrionuevo, senador por Catamarca enfrentado a Castillo. «Veo que a la mujer le van a dar el Ministerio de Trabajo, que controla la ANSeS, y tengo miedo de que vayan por nuestros muchachos», se angustió «Don Raúl». Duhalde volvió a tranquilizarlo: «De ninguna manera, doctor, nadie tiene mala fe con el radicalismo. Además, 'Luisito' es amigo de muchos de ustedes, no creo que quiera hacerles daño», dijo el Presidente, como quien desconoce el tema.

Alfonsín se fue más inquieto de lo que había entrado. Tal vez, la gestión deba delegarla en otro dirigente de su partido, Enrique Nosiglia, a quien no sorprendería ver hoy en la asunción de la esposa de Barrionuevo. Aunque, más prudente, acaso «Coti» no reclame por lo que no se puede reclamar cuando el poder está de por medio.

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